Noticias, TOP

La voz : LA RADIO BALUARTE EN LA ERA DEL ALGORÍTMO

La radio mantiene una coexistencia estratégica

 

Jorge Esteban  Galeano

Primicia Diario

El Día Mundial de la Radio no es solo una efeméride nostálgica, sino el reconocimiento a un medio que, desafiando los vaticinios más sombríos, ha exhibido una resiliencia extraordinaria. En un entorno donde otras plataformas analógicas han claudicado, la radio se ha transformado en un ecosistema híbrido, demostrando que su esencia permanece inalterable ante el avance digital.

Vigencia global

La génesis de esta celebración, oficializada por la UNESCO en 2011, honra la creación de la Radio de las Naciones Unidas en 1946. Bajo el lema «Un siglo de informar, entretener y educar», el organismo subraya no solo el peso histórico del medio, sino su imperativa vigencia futura. El objetivo es nítido: sensibilizar sobre su importancia y fortalecer la cooperación entre difusores a escala global.

Gigante digital

Contrario a la narrativa que vaticinaba que el streaming sería su verdugo, la radio mantiene una coexistencia estratégica con lo digital. Sus ventajas competitivas son intrínsecas: gratuidad, operatividad en zonas sin conectividad e inmediatez absoluta en situaciones de emergencia. Mientras los algoritmos globales segmentan, la radio permanece anclada a lo local. Datos de la consultora Nielsen respaldan esta tesis, señalando que el medio alcanza semanalmente a más del 90% de la población adulta en mercados consolidados.

Metamorfosis sonora

La radio se ha «licuado» para fluir por los nuevos canales de la modernidad. El podcasting y la «radio visual» —transmitida vía Twitch o YouTube— han logrado seducir a las nuevas generaciones, transformando la escucha en una experiencia multimedia. Incluso la Inteligencia Artificial se ha integrado para optimizar señales y personalizar boletines, aunque su avance suscita un debate ético necesario sobre la preservación de la calidez humana en la locución.

Crisis ética y social

En el tejido social, la radio actúa como un salvavidas cuando las redes de telefonía colapsan. No obstante, este medio enfrenta hoy una encrucijada crítica. De manera desafortunada, la propiedad de las frecuencias ha pasado, en gran medida, a manos de intereses industriales y personales, desplazando las necesidades del oyente. Esta realidad ha provocado una preocupante pérdida de identidad en los comunicadores, quienes a menudo priorizan la defensa de intereses corporativos por encima de las denuncias y necesidades de la ciudadanía.

Reflexión final

En un panorama saturado por la desinformación, la radio sigue siendo un refugio de confianza por su cercanía. Sin embargo, su supervivencia real no solo depende de la tecnología, sino de recuperar su compromiso con la gente. Como bien se afirma, la radio sigue siendo «el medio que se niega a callar», siempre que su voz no sea secuestrada por intereses ajenos al bien común, como esta sucediendo en la myoria de estaciones radiales en Colombia.