La reducción de la mortalidad materna e infantil es el bastión principal de su modelo preventivo de salud.
Rafael Camargo Vásquez
El presidente Gustavo Petro ha volcado su discurso hacia la defensa de su gestión sanitaria, utilizando la reducción de la mortalidad materna e infantil como el bastión principal de su modelo preventivo. Bajo la premisa de que «ningún país con crisis en la salud reduce la mortalidad materna e infantil», el mandatario ha buscado desestimar las críticas que advierten sobre un «caos» en el sistema tras las intervenciones a las EPS, asegurando que su administración ha priorizado la vida sobre la rentabilidad financiera.
Modelo preventivo
Durante sus alocuciones de marzo de 2026, el Ejecutivo ha presentado cifras contundentes que muestran un descenso del 28,4 % en la mortalidad materna desde 2022 y una caída del 37,1 % en los fallecimientos de niños menores de cinco años. Para el mandatario, estos logros son el resultado directo de los Equipos Básicos de Salud, los cuales han llevado atención primaria a zonas históricamente olvidadas como el Chocó y La Guajira. En un tono cargado de simbolismo, Petro ha recurrido a la metáfora de «sacar a Herodes» del sistema para referirse a la protección de la infancia frente a lo que denomina la «codicia» del modelo anterior.
El debate técnico
Sin embargo, el optimismo oficial se enfrenta a un riguroso escrutinio por parte de expertos y medios de comunicación. Analistas de salud pública y portales como «ColombiaCheck» sostienen que la reducción de la mortalidad materna responde, en gran medida, a un retorno a la normalidad tras el pico atípico provocado por la pandemia de COVID-19. Por otro lado, diversos sectores señalan que la mortalidad infantil en el país ha seguido una tendencia descendente durante las últimas dos décadas, sugiriendo que los resultados actuales no son un fenómeno exclusivo de las políticas de este trienio.
Solvencia del sistema
La controversia también alcanza el terreno estadístico. Medios como «El Colombiano» han advertido sobre posibles imprecisiones en los gráficos oficiales, sugiriendo que el Gobierno podría estar omitiendo el ajuste por la disminución global de la natalidad en el país. Mientras el debate sobre las cifras continúa, gremios médicos mantienen la alerta sobre una crisis de flujo de caja que, a pesar de las mejoras en los indicadores de vida citados por Petro, compromete seriamente la atención de enfermedades crónicas y el suministro de medicamentos esenciales para el resto de la población.
Descenso del 28,4 % en la mortalidad materna desde 2022 y una caída del 37,1 % en los fallecimientos de niños menores de cinco años.