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El expediente de Zulma Guzmán: ENTRE LA SOSPECHA DE «ASESINA SERIAL» Y LA JUSTICIA INTERNACIONAL

Zulma Guzmán Castro, la economista y empresaria capturada en Londres, es señalada por las autoridades colombianas como una presunta asesina serial. La imagen, que corresponde a sus años de actividad corporativa en Bogotá, contrasta hoy con el oscuro expediente judicial que la vincula con el uso de sustancias letales para terminar con la vida de personas de su entorno cercano.

 

 

 

Rafael Camargo

Judicial 

El caso que ha conmocionado a la opinión pública colombiana ha tomado un giro definitivo tras la captura en Londres de la empresaria Zulma Guzmán Castro. Señalada por la Fiscalía General de la Nación como la presunta autora intelectual de un sofisticado y letal plan de envenenamiento, los hechos que inicialmente fueron catalogados como un trágico accidente doméstico en el norte de Bogotá son hoy investigados bajo la tesis de una «venganza pasional ejecutada con precisión quirúrgica».

El dulce veneno de las frambuesas

La investigación se centra en los luctuosos eventos del pasado 5 de abril de 2025, cuando dos menores de edad fallecieron tras consumir frambuesas bañadas en chocolate. Estas frutas fueron enviadas como un supuesto presente al apartamento del empresario Juan de Bedout. Los análisis forenses revelaron concentraciones letales de talio, un metal pesado altamente tóxico, incoloro e insípido, lo que impidió que las víctimas detectaran el peligro al ingerir el postre.

Las autoridades han logrado trazar el origen del envío a través de plataformas de mensajería, vinculando directamente a Guzmán Castro con la solicitud del servicio. Además, reportes recientes de la empresa Rapigo indican que existió un tercer pedido fallido dirigido a una mujer identificada como Catalina Ramírez, quien al no encontrarse en la dirección suministrada, logró eludir una posible fatalidad.

¿Una cuñada intoxicada y un pasado oscuro?

El expediente judicial ha crecido exponencialmente al rastrear los antecedentes de la acusada. La Fiscalía ha empezado a considerar a Guzmán como una posible «asesina serial» tras descubrir patrones similares en su entorno cercano. Uno de los puntos críticos es el caso de Alicia Graham Sardi, difunta esposa de Juan de Bedout, quien falleció en 2021 supuestamente por cáncer. El cuerpo de investigadores ha hallado indicios de que la mujer pudo haber sufrido episodios de intoxicación con talio meses antes de su deceso.

Asimismo, cobra relevancia la situación de la cuñada de la acusada. Fuentes cercanas al proceso y declaraciones del propio De Bedout sugieren que otros miembros de la familia, incluyendo a dicha mujer y al hijo del empresario, presentaron síntomas de intoxicación compatibles con la exposición a este metal. A esto se suma el hallazgo de pruebas sobre seguimiento tecnológico: se sospecha que Guzmán utilizó dispositivos GPS y se hizo pasar por agente inmobiliaria para vigilar los movimientos de la familia tras el fin de una relación sentimental con el empresario.

La acusada y el trámite legal

Desde su detención en el Reino Unido —tras un fallido intento de suicidio en el río Támesis—, Zulma Guzmán ha mantenido una postura de rechazo absoluto ante los cargos. En declaraciones previas a su captura, la economista afirmó: «Me quieren incriminar en todo; yo nunca tuve cercanía ni posibilidad de hacer algo así». Su defensa sostiene que las pruebas son meramente circunstanciales y que su historial de compras en aplicaciones móviles corresponde al de cualquier usuario habitual.

En cuanto al futuro procesal, el pasado 9 de marzo de 2026 se realizó una diligencia en Londres para revisar la legalidad de su detención. Se espera que para el próximo 30 de marzo la defensa radique los argumentos formales para oponerse a su extradición. De ser enviada finalmente a Colombia, Guzmán enfrentaría una condena que podría superar los 50 años de prisión por los delitos de homicidio agravado y tentativa de homicidio.

El expediente judicial ha crecido exponencialmente al rastrear los antecedentes de la acusada. La Fiscalía ha empezado a considerar a Guzmán como una posible «asesina serial» tras descubrir patrones similares en su entorno cercano.