«La compañía adelanta actualmente la investigación correspondiente, garantizando el debido proceso, la confidencialidad y el respeto de las familias y partes involucradas».
Parodiando la reveladora cinta cinematográfica norteamericana de «El Escándalo» (Bombshell, 2019), protagonizada por Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie, en la que un grupo de mujeres se atreven a denunciar el acoso sistemático, tanto laboral como sexual, en un poderoso medio de comunicación televisivo, es lo que parece acontecer —guardando las proporciones— en Caracol Televisión.
Los rumores estaban a la vista y los comentarios circulaban sin filtro o control. Posiblemente como respuesta natural y espontánea al tóxico clima laboral o al detrimento progresivo de una cultura organizacional, caracterizada por un ambiente autoritario y explotador. Pues en los últimos meses también han sido públicos y conocidos los despidos colectivos sin razón o causa alguna —fuera de los económicos— que permitieron mover piezas claves, aquí o allá, por el afán de manipular o maquillar aparentemente los bajos rating de sintonía; o en su defecto, porque sencillamente no se logró persuadir o influir en las audiencias con los objetivos corporativos previamente establecidos.
La valiente denuncia de la periodista Catalina Botero fue, sin duda, la llave o apertura del escándalo mediático más relevante de los últimos años en Colombia. Y con ella, la cascada de nuevos testimonios de acoso laboral, sexual, abusos de poder y vulneración sistemática del derecho digno al trabajo. Irónicamente, en uno de los medios de comunicación en donde su agenda informativa y comercial está cargada de un seudo-discurso progresista, tolerante y respetuoso de la diferencia.
Una diferencia que a la luz pública logró develar sucesos hostiles y trasgresores de hace casi tres décadas, que habían sido herméticamente silenciados, pero que ahora mostraban su rostro con toda su dimensión e impacto.
Una de las víctimas relató que hace más de 25 años fue acosada sexualmente por un periodista presentador que hoy todavía trabaja en Noticias Caracol. Según su testimonio, cuando coincidieron laboralmente la actitud de él era hostil, grosera e irrespetuosa. Y pese a que reportó su comportamiento a sus superiores, no ocurrió nada. Incluso recordó que en una ocasión él se atrevió a preguntarle si su pantalón y camisa combinaban con su ropa interior. Tiempo después, tras un conflicto laboral, fue despedida.
Otra mujer aseguró que durante años fue víctima de acoso sexual dentro del canal y que, cuando decidió contar lo que estaba ocurriendo esperando apoyo de las directivas, la respuesta fue apartarla de la organización. Según su relato, después de eso sufrió bloqueo laboral y persecución para evitar que la contrataran en otros medios, lo que considera una revictimización que se prolongó durante años.
Entre tanto, un nuevo testimonio de una denunciante reveló el acoso de un prestigioso periodista del noticiero, quien, según ella, comenzó a acosarla desde que empezó a trabajar para él y la sacó de su cargo como productora por no acceder a sus deseos sexuales.
Ahora, la respuesta oficial de Caracol Televisión en palabras de su director, Juan Roberto Vargas, deja entrever la fragilidad de un medio de comunicación en tiempos de crisis económica y desprestigio mediático, pero que a la vez refleja el concepto ambiguo de verdad que inconscientemente pregonan:
«La compañía adelanta actualmente la investigación correspondiente, garantizando el debido proceso, la confidencialidad y el respeto de las familias y partes involucradas».
