Bogotá-Colombia
Primicia Diario
En un emotivo mensaje que resalta la resiliencia y el valor civil, el presidente Gustavo Petro expresó este martes su profundo agradecimiento a los habitantes de Puerto Leguízamo, Putumayo. La intervención de esta comunidad fronteriza fue determinante en las horas críticas posteriores al siniestro del avión Hércules C-130, transformando el dolor de la tragedia en un despliegue de humanidad sin precedentes.
Según reportes oficiales y testimonios desde la zona del desastre, la población civil no solo alertó de forma inmediata a las autoridades, sino que se volcó al lugar del impacto para auxiliar a los sobrevivientes. «Su valentía permitió que soldados como Jhony Ortiz hoy tengan una segunda oportunidad de vida», destacó un portavoz de la Casa de Nariño, subrayando que los campesinos locales desafiaron el terreno inhóspito y el inminente riesgo de explosión para rescatar a los uniformados.
Logística impulsada por la empatía
La respuesta de los leguizameños fue un ejercicio de organización espontánea y efectiva. Mediante la creación de cadenas humanas y el uso de sus propias embarcaciones fluviales, los pobladores facilitaron el traslado de los heridos hacia los puntos de atención médica, logrando evacuar a los sobrevivientes antes de que las unidades especializadas de la Fuerza Aeroespacial pudieran desplegarse por completo en la densa selva.
Desde el Ministerio de Defensa y la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) se resaltó el papel técnico-humanitario de la comunidad:
Los habitantes sirvieron como brújula para los equipos de búsqueda y rescate (SAR), permitiendo que las aeronaves de salvamento identificaran el punto exacto del siniestro bajo el dosel selvático.
En el casco urbano se establecieron centros de acopio espontáneos donde los civiles brindaron hidratación y primeros auxilios a los soldados rescatados, estabilizándolos antes de su traslado a la capital.
El compromiso del Estado
Para el mandatario, esta labor es el testimonio vivo de la «unión entre el pueblo y su fuerza pública», un vínculo que se estrechó en medio de una de las mayores tragedias aéreas militares en la historia reciente del país. El siniestro del Hércules FAC 1016, que transportaba a 128 personas, ha dejado una herida profunda en la institución castrense.
Como gesto de gratitud institucional, el presidente Petro anunció que se evaluarán planes de inversión social fortalecidos para Puerto Leguízamo, reconociendo que «la paz también se construye en estos gestos de humanidad profunda en medio del dolor». Con esta determinación, el Gobierno busca retribuir a una población que, en el momento más oscuro, iluminó el camino hacia la supervivencia de sus soldados.
