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El silencio que grita: EL RETO DE LA SALUD MENTAL INFANTIL EN EL CESAR

Nuestros menores  necesitan respuestas rápidas ante el deterioro de su bienestar emocional.

 

 

 

María Camila Zabala Merchán

En el departamento, la salud mental infantil ha dejado de ser un tema periférico para convertirse en una urgencia que no admite esperas. Ya no puede abordarse como un asunto que solo merece atención cuando la crisis estalla en el seno de una familia, en un aula o en la comunidad. La conversación actual exige un giro radical: pasar de la reacción tardía a la prevención cotidiana; del estigma que silencia a una capacidad real de descifrar aquello que niños, niñas y adolescentes no logran verbalizar.

Panorama de alerta nacional

El contexto del país subraya esta premisa. Para este 2026, el Instituto Nacional de Salud ha mantenido el intento de suicidio como un evento priorizado de vigilancia, ratificando la obligatoriedad de la notificación inmediata para casos entre los 10 y 17 años a través del Sivigila 4.0. Esta medida es un reconocimiento tácito de una realidad dolorosa: nuestros jóvenes necesitan respuestas rápidas ante el deterioro de su bienestar emocional.

En el Cesar, las cifras ofrecen un matiz agridulce. Al cierre de la semana epidemiológica 35 de 2025, la Gobernación reportó 431 intentos de suicidio, lo que representa una reducción del 6,1% frente al mismo periodo del año anterior. Si bien el descenso es un avance estadístico, la cifra se mantiene en el umbral de lo alarmante. El verdadero desafío no es solo mover la aguja de los datos, sino evitar que un menor llegue al límite del sufrimiento por falta de un apoyo oportuno.

Escuchar a tiempo es intervenir

Desde la academia, la visión es clara. Adriana Vergara De la Ossa, docente de Psicología de la Fundación Universitaria del Área Andina en Valledupar, sostiene que el error sistémico sigue siendo la demora en la acción. A través del Programa de Formación en Atención y Manejo de la Conducta Suicida, la institución ha validado que la prevención es efectiva cuando el entorno del menor se transforma:

«La prevención mejora cuando docentes, orientadores y cuidadores aprenden a reconocer cambios de conducta, dejan de minimizar lo que sienten los menores y entienden que escuchar a tiempo también es intervenir», afirma la experta.

Señales pequeñas, decisiones grandes

El conflicto suele germinar cuando el adulto etiqueta el malestar emocional como «rebeldía», «pereza» o «ganas de llamar la atención». Sin embargo, las señales suelen preceder a la crisis:

Aislamiento repentino e irritabilidad persistente.

Pérdida de interés en actividades antes disfrutadas.

Alteraciones del sueño y llanto frecuente.

Comentarios cargados de desesperanza.

Vergara advierte que el miedo al juicio es el principal muro de contención: «Muchos niños y adolescentes callan porque temen ser castigados o ridiculizados. En muchos hogares aún persiste la idea de que pedir ayuda es señal de debilidad». Cuando esa emoción no encuentra un puerto seguro, se traduce en rupturas escolares, aislamiento o conductas de riesgo.

La prevención

La prevención no nace en la sala de urgencias; nace en la sobremesa, en el patio del recreo y en el parque. Se consolida cuando:

Se habla de emociones sin burla.

Existen adultos disponibles para la escucha activa.

El arte, el deporte y la lectura se utilizan como herramientas de pertenencia y autoestima.

Canales de ayuda: El acceso a profesionales sigue siendo el gran cuello de botella, especialmente en la ruralidad del Cesar. Por ello, conocer las rutas de atención es vital:

Línea Nacional: 106 (Ministerio de Salud).

Línea Departamental (Cesar): 310 566 8234. Disponible las 24 horas, los 7 días de la semana, para primeros auxilios psicológicos.

Conclusión

En un departamento donde aún pesan los silencios familiares y los tabúes sociales, la prevención debe dejar de ser un discurso secundario. La tarea colectiva es nítida: escuchar antes, juzgar menos y actuar a tiempo. Porque cuando se trata de la infancia y la adolescencia, una señal atendida no solo previene una crisis; tiene el poder de reescribir, por completo, el guion de una vida.