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Soberanía en el bolsillo: EL NUEVO MODELO DE PASAPORTES

Colombia consolidó un nuevo modelo de pasaportes a diez años que recupera la soberanía tecnológica del Estado y garantiza la seguridad de los datos ciudadanos. El documento integra tecnología de punta con un diseño inspirado en la biodiversidad nacional, reforzando la identidad del país y su confianza internacional.

 

 

Primicia Diario

Desde el histórico municipio de Villa del Rosario, cuna de la institucionalidad colombiana, el Ministerio de Relaciones Exteriores presentó un balance que marca un hito en la proyección internacional del país. Bajo las banderas de la «Diplomacia Popular y Feminista», la Cancillería reportó avances significativos en soberanía tecnológica, integración regional y una transformación institucional que busca llevar la política exterior a los territorios.

 El nuevo modelo de pasaportes

Uno de los anuncios más contundentes del periodo fue la consolidación del nuevo modelo de expedición de pasaportes. Se trata de un sistema proyectado a diez años diseñado para que el Estado colombiano recupere el control integral sobre la producción del documento, garantizando autonomía digital y seguridad en el manejo de datos ciudadanos.

El nuevo pasaporte no es solo un avance técnico; es un símbolo de identidad. Incorpora tecnología de punta y 32 composiciones visuales inspiradas en la biodiversidad nacional, alineándose con la estrategia de transformación digital del Estado y reforzando la confianza internacional en el documento colombiano.

Entre la integración y la seguridad

La diplomacia colombiana ha logrado mantener un equilibrio estratégico con sus socios clave, logrando avances tangibles en las relaciones bilaterales:

En el frente norte, la visita del presidente Gustavo Petro a la Casa Blanca en febrero de 2026 permitió alinear prioridades con Estados Unidos en temas críticos como la migración, la seguridad integral y un cambio de enfoque en la lucha contra el problema mundial de las drogas.

Hacia el sur, la relación con Venezuela muestra una reactivación sostenida. Con canales diplomáticos plenamente abiertos, el comercio binacional ya supera los «mil millones de dólares», apalancado por una agenda centrada en la integración fronteriza y la cooperación en seguridad.

Cancillería con rostro de mujer y diversidad

La democratización de la carrera diplomática dejó de ser una promesa para convertirse en estadística. A través de la Academia Diplomática, el Gobierno alcanzó la cifra histórica de 194 cupos, bajo criterios de paridad de género y con una mayor diversidad territorial, logrando que el cuerpo diplomático sea un reflejo real de la pluralidad del país.

Este enfoque se complementa con la oficialización de la «Política Exterior Feminista», que sitúa los derechos de las mujeres y de las personas LGBTIQ+ como el eje transversal de la acción internacional de Colombia.

Colombia como puente del Sur Global

Bajo la Presidencia Pro Tempore de la CELAC, el país se ha consolidado como el gran articulador entre regiones. Entre los hitos destacan la IV Cumbre CELAC–Unión Europea en Santa Marta, donde se adoptó el «Pacto Birregional por los Cuidados», y el Primer Foro de Alto Nivel CELAC–África en Bogotá, que abrió canales de diálogo político y económico con el continente africano.

Esta diplomacia activa busca posicionar a Colombia como un actor clave del Sur Global, capaz de incidir en los grandes debates mundiales sin perder la conexión con las realidades locales.

Gestión ciudadana

La creación del Viceministerio de Asuntos Migratorios, Consulares y Protección Internacional ha permitido aterrizar la política exterior en beneficios concretos. Entre los resultados destacan la regularización de más de 1.300 migrantes mediante la Visa Visitante Especial y la atención a 7.860 víctimas en el exterior. Además, se registró un aumento histórico en la participación electoral de los colombianos en el exterior, pasando de 138.955 a 247.911 votantes.

Finalmente, en el ámbito multilateral, Colombia mantiene su liderazgo en la reforma de la política de drogas y ratifica su compromiso con la paz, confirmado por la prórroga de la Misión de Verificación de la ONU hasta octubre de 2026. Con este balance, la Cancillería subraya su transformación en una institución moderna, con enfoque social y soberano.