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El Esplendor Milenario de los Cerros de Mavecure: GUARDIANES DEL TIEMPO

Los cerros Mavecure y Pajarito se erigen como monumentales guardianes de granito sobre el río Inírida, representando la esencia geológica y mística del Escudo Guayanés. Estas cumbres milenarias no solo ofrecen la vista más icónica de la selva amazónica, sino que custodian la cosmogonía ancestral de la cultura Puinave.

 

Julián Orozco

Guainía

En el corazón indómito del Guainía, donde la selva amazónica se funde con el horizonte, emergen los Cerros de Mavecure como soberanos de un paisaje prehistórico. Estas estructuras, vestigios sublimes del Escudo Guayanés, representan una de las formaciones geológicas más antiguas y estables del planeta, erigiéndose como testigos mudos de la evolución de la Tierra.

Entre los tres colosos de granito que conforman este conjunto, destacan dos cumbres que definen la identidad visual de la región: el cerro Mavecure y el cerro Pajarito. El primero, generoso con el viajero, permite el ascenso hasta su cima para revelar una panorámica infinita de la selva; el segundo, Pajarito, se impone con una verticalidad desafiante que lo consagra como el monolito más alto y emblemático del conjunto.

Dominando la ribera del río Inírida, estas piedras sagradas trascienden su naturaleza mineral para convertirse en epicentro de misticismo. Para las comunidades indígenas Puinave, estos cerros no son simples accidentes geográficos, sino piezas fundamentales de su cosmogonía. Como bien se ha descrito en las crónicas del territorio: «Estas moles de granito son los guardianes de una sabiduría ancestral, donde la piedra y el agua convergen para custodiar el alma hídrica y espiritual de la Amazonía colombiana».