En las afueras de Hangzhou, China, cientos de vehículos eléctricos han sido abandonados en campos baldíos, creando una especie de cementerio tecnológico entre la maleza. Estas imágenes reflejan el colapso de plataformas de movilidad compartida y el rápido ciclo de obsolescencia en la industria automotriz del país. Algunos de estos vehículos est6án llegando a Colombia.
Cartagena
Al país lo están inundando de propaganda de carros eléctricos, pero salvo casos específicos son muy pocas las estaciones de servicio donde esos carros eléctricos puedan recargarse .Y, lo que puede ser peor, el consumo de electricidad a futuro no está garantizado en Colombia pues ya hasta se habla de que para el verano del Niño , noviembre, estaremos repitiendo la dosis de racionamiento que nos afrijoló Gaviria y que nos permitió que existiera La Luciérnaga.
Si a esa demanda de coches eléctricos sin electricidad asegurada le unimos la demanda que la modernidad va a exigir por cuenta de la I A, que gasta energía desbocadamente, pareceríamos condenados en este país a ilusionarnos con tener los lujos o adelantos de otros países pero a rabiar por no poderlos disfrutar por falta de electricidad.
Por supuesto, como en Colombia a todo nos acomodamos, ha crecido la oferta de carros eleçtricos y dicen que la venta de híbridos también .
Mientras tanto la secta de Irene continúa auto felicitándose porque no tendremos gas para prender las termos durante los críticos de las hidroeléctricas, que no volvieron a construir, y obviamente lo importaremos del golfo de México o de Venezuela porque en un momento glorioso de la patria nos dejamos quitar el privilegio de horadar la tierra en busca de combustibles fósiles.
Si a eso agregamos que el mundo entero con su I A va a consumir mucha , tal vez muchísima electricidad, y no habrá suficiente agua ni granjas solares ajustadas para tanto gasto, el precio del gas que importaremos ( y hasta el del maldecido carbón) conque alimentarán las termos ,subirá tanto que nos veremos a gatas en este país, otrora consagrado al Sagrado Corazón,para poder pagar lo que nos va a costar la electricidad.
Yo,para entonces estaré bien enterrado en el Museo Cementerio de San Pedro en Medellin y no podré presenciar el juicio de las generaciones futuras a la torpeza de estos días.
