Martha Peralta. senadora de la República
Javier Sánchez
Política
Lo que durante meses fue presentado por las cadenas de televisión tradicionales y las portadas de revistas como una verdad jurídica absoluta, se desvaneció hoy en los estrados de la Corte Suprema. La estrategia de desprestigio contra la senadora Martha Peralta, alimentada por un festín de titulares escandalosos, se estrelló frontalmente contra la realidad procesal: los mismos testigos que los medios usaron para incriminarla, hoy negaron cualquier vínculo de la legisladora con actos de corrupción.
La narrativa mediática
En una audiencia pública que ha pasado desapercibida para los grandes informativos, los protagonistas del caso UNGRD, Olmedo López y Sneyder Pinilla, fueron demoledores al desmentir, una a una, las acusaciones que circularon en la opinión pública:
Sin pruebas en Ollas Comunitarias: Ante la magistrada Cristina Lombana, Olmedo López fue enfático al ser consultado sobre un supuesto direccionamiento de contratos: «No lo conozco, magistrada», sentenció, dejando sin piso la narrativa del tráfico de influencias.
La Guajira libre de injerencias: Sneyder Pinilla despejó cualquier duda sobre los polémicos carrotanques. Aclaró que la senadora «no tuvo ninguna injerencia» y precisó que los pactos irregulares involucraban a otros congresistas que ya figuran en radicados distintos.
El mito de los $20.000 millones: Al indagar sobre el presunto desvío de recursos para campañas electorales, la respuesta ante la justicia fue un rotundo «no».
El silencio cómplice
Resulta paradójico —aunque predecible— observar cómo los medios que dedicaron horas de aire y tintas de colores para condenar a Peralta sin una sola prueba, hoy optan por el silencio. Esta conducta evidencia un patrón de «periodismo de alquiler»: se despliega toda la potencia mediática para la calumnia, pero se aplica una censura informativa cuando la verdad judicial favorece a los líderes del proyecto de cambio.
«Lo que fue el «plato fuerte» de los noticieros y portadas que fungen como tribunales, se terminó de desplomar hoy», señalaron fuentes de la defensa, subrayando que la calumnia ha sido utilizada como un arma política coordinada.
Justicia sobre el ruido
Mientras los grandes medios omiten reportar el desplome de su propia farsa, la Sala de Instrucción avanza con testimonios que debilitan la tesis de la Fiscalía. La jornada de hoy deja una lección clara: mientras las narrativas mediáticas se construyen con filtraciones y juicios de valor, la justicia se escribe con pruebas y verdades bajo juramento. El caso de Martha Peralta pasa de ser un «escándalo nacional» a un ejemplo de cómo la realidad judicial termina por poner en su lugar a quienes usan la información para destruir reputaciones.