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Bajo la lupa: EL DECLIVE DE LA SALUD EN BOGOTÁ

La Salud en Colombia se la vienen robando desde el inició de la Ley 100. Ahora le tocó el turno a la Clínica Juan N. Corpas

 

Luis Eduardo Romero

Bogotá D.C. 

Lo que alguna vez fue un baluarte de la academia y la medicina en el noroccidente de la capital, hoy atraviesa su hora más oscura. La Clínica Juan N. Corpas, asfixiada por una deuda que supera los 35.000 millones de pesos, ha sido objeto de una intervención cautelar por parte de la Supersalud. La medida llega tras semanas de silencio en los pasillos de su UCI, donde el eco de las renuncias masivas de especialistas resuena con la misma fuerza que el clamor de los trabajadores que llevan medio año sin percibir sus honorarios.

«Es una tragedia ver cómo el talento humano se desvanece por la indolencia administrativa», señalan fuentes médicas.

Con solo cuatro camas de cuidados intensivos en funcionamiento y un represamiento de cientos de cirugías, el futuro de la institución pende de un hilo judicial. La orden del ente de control es clara: o se garantiza la vida del paciente y la dignidad del trabajador, o la clínica se enfrentará al cierre definitivo de sus operaciones. En un sistema de salud que parece crujir bajo el peso de sus propias deudas, la Corpas se ha convertido en el espejo de una crisis que ya no permite más esperas.

Versión de dos renglones: La Supersalud impuso medidas cautelares a la Clínica Juan N. Corpas tras hallar deudas salariales de seis meses y un riesgo crítico en la atención de pacientes. El centro asistencial deberá presentar un plan de pagos inmediato y resolver el represamiento de casi 700 consultas especializadas para evitar su cierre total.