La estrategia no solo fortalece la formación escolar, sino que impulsa la economía cultural en las regiones. Al vincular a artistas y gestores locales como docentes, se genera empleo formal e ingresos desde las bases.
Faustino Muñoz B.
Educacion
Durante su intervención en el Congreso Iberoamericano de Educación y Formación Artística y Cultural «Artes para la Paz 2026», celebrado en el emblemático Teatro Colón de Bogotá, el presidente Gustavo Petro destacó los avances de su administración en la reconstrucción de la educación artística y cultural en el país, posicionándola como un eje fundamental para la generación de paz y cohesión social.
El mandatario resaltó que sus políticas buscan revertir décadas de rezago y fortalecer la sensibilidad y el pensamiento crítico desde las aulas. En ese sentido, señaló que uno de los principales logros de su gestión ha sido la histórica ampliación de la cobertura en el sistema educativo público.
Un salto
El jefe de Estado explicó que, en sus cuatro años de gobierno, se pasó de un escenario prácticamente inexistente a impactar a un millón de niños, niñas y jóvenes en cerca de 3.000 colegios oficiales de todo el territorio nacional.
«Hemos dado apenas el primer paso, un paso fundamental. Porque de cero pasamos a un millón. Y lo hicimos en cuatro años. Ese millón representa no solo una cantidad de niños y de niñas que adquieren más sensibilidad por el contacto con el arte, sino del mismo profesorado construido que sale de la región, sale de los grupos que ya existen, sale de la producción de la cultura colombiana en la diversidad regional que enseñan a esos niños y reciben un salario, un ingreso», enfatizó el presidente.
Este enfoque tiene sus antecedentes en la experiencia del mandatario como alcalde de Bogotá, periodo en el que impulsó un modelo inspirado en iniciativas latinoamericanas que demostraron una alta capacidad para transformar entornos sociales. A partir de esa premisa, el actual Gobierno nacional ha escalado la estrategia a nivel país, priorizando aquellos territorios históricamente afectados por la violencia y la desigualdad.
Dinamización económica
La política implementada no solo robustece la formación académica, sino que dinamiza el sector cultural desde sus bases al vincular a artistas y gestores locales como docentes, generando empleo formal e ingresos en las regiones.
El presidente insistió en que el arte y la cultura son herramientas esenciales para superar la violencia estructural. Asimismo, lamentó las decisiones políticas de los años noventa que marginaron estas áreas del conocimiento de las aulas regulares:
«En los colegios la historia y la educación artística desaparecieron, en medio del momento más violento de Colombia. Me parece un enorme error; en los años 90 fue eso. Y hasta ahora en este gobierno empieza a reconstruir tanto la educación de la historia como la educación artística. Basados al nivel nacional, pues los datos se han dado aquí: un millón, tres mil colegios, todos los municipios, pero tres mil colegios; es la sexta parte de los colegios de Colombia, de 18 mil existentes».
Para el mandatario, promover la creatividad y la sensibilidad en el contexto global contemporáneo posee un carácter profundo. «Levantar la sensibilidad humana en todos los rincones del planeta se vuelve hoy revolucionario», sostuvo.
Al cierre de su alocución, hizo un llamado a garantizar la continuidad y profundización de estas directrices en los próximos años, advirtiendo que el reto venidero será ampliar la inversión y consolidar un modelo que articule educación, cultura y territorio.
El Congreso «Artes para la Paz 2026»
El Congreso Iberoamericano de Educación y Formación Artística y Cultural es un espacio de alto nivel que reúne a delegaciones de 19 países. Gobiernos, expertos, creadores y académicos confluyen con el objetivo de acordar acciones concretas que sitúen a las artes como un derecho fundamental y un pilar de la diplomacia cultural. Entre sus metas principales destaca la creación de la red regional REDARTES y el diseño de una hoja de ruta con compromisos verificables para el periodo 2026–2028.
La Declaración de Bogotá
El encuentro clausuró con la firma de la Declaración de Bogotá, un acuerdo regional vinculante. Durante el acto de cierre, la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani Fonrodona, extendió un agradecimiento a las delegaciones internacionales y recordó la carga histórica del recinto:
«Es por eso que este gobierno tenía que generar políticas para que toda Colombia pudiera hablar desde las distintas orillas y las entidades culturales con verdades, memorias, historias, cantos y danzas», puntualizó la ministra, evocando que hace una década, en ese mismo teatro, se sellaba el Acuerdo de Paz que hoy inspira estas transformaciones.