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Sondra Macollins y Roy Barreras: LA BATALLA INVISIBLE POR EL SÓTANO DEL TARJETÓN

A las puertas de la elección, mientras los líderes miden fuerzas en plazas públicas, Sondra y Roy se disputan voto a voto el sótano de los boletines oficiales. El próximo domingo 31 de mayo se definirá cuál de los dos candidatos logra convencer al ciudadano de a pie y eludir el ingrato último lugar del tarjetón.

 

 

 

Julián Orozco

En la Calle

Mientras las portadas de los diarios y los informativos de televisión abren con los multitudinarios cierres de campaña de Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella o Paloma Valencia, en los rincones más profundos de las encuestas presidenciales se libra una guerra silenciosa. Es la contienda de los decimales, un submundo estadístico donde el margen de error es más grande que la propia intención de voto y donde quedar en el último lugar es un fantasma del que todos intentan huir a sombrerazos.

A menos de una semana de la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, los focos apuntan al podio, pero en la base de la tabla, Sondra Macollins y Roy Barreras protagonizan una pugna dramática, voto a voto, por no colgarse el farolito rojo de la jornada electoral.

El drama del 0,1%

En los últimos sondeos publicados por firmas como Miguel Maldonado, la frialdad de los números revela un empate técnico de proporciones microscópicas. Roy Barreras, el curtido estratega, médico y exembajador que ha navegado con éxito por casi todas las corrientes del poder en Colombia, aparece estancado con un 0,2%. Detrás de él, respirándole en la nuca con un 0,1%, se encuentra la abogada Sondra Macollins, quien ha hecho de su independencia y sus tres décadas de ejercicio profesional su bandera para resistir en un tarjetón de doce aspirantes.

Para un político tradicional, verse rodeado por cifras que arañan el cero absoluto en los mismos gráficos donde los punteros superan el 30% podría parecer una derrota anticipada. Sin embargo, en el búnker de los coleros la perspectiva es otra: cada milésima cuenta para salvar la personería jurídica de sus movimientos, justificar la financiación y, sobre todo, evitar la humillación pública de quedar por debajo del voto en blanco o de candidatos fantasma.

Dos mundos en la periferia electoral

La campaña de Roy Barreras ha intentado apelar a la idea de un liderazgo de centro y reconciliación nacional, recordando sus días como negociador de paz y su origen popular como taxista y médico. Pero en una contienda profundamente polarizada entre el progresismo y la derecha radical, el discurso de la moderación parece haberse disuelto. En los debates, Roy defiende con vehemencia su trayectoria frente al dolor crónico y las heridas del país, tratando de convencer a un electorado apático de que su experiencia es el puente que Colombia necesita.

Al otro lado del cuadrilátero de los rezagados, Sondra Macollins se planta con un libreto completamente diferente. Sin el respaldo de las maquinarias tradicionales ni la financiación de los grandes bancos, recorre el país presentándose como una «mujer libre y de buenas costumbres». Su estrategia en los estrados y debates de televisión se concentra en atacar la médula de la corrupción, prometiendo «darle balín a los corruptos» para liberar recursos destinados a la salud y la educación. Es un mensaje directo, con tintes de indignación popular, que busca arrebatarle el voto de opinión a los nombres consagrados.

El veredicto de los decimales

A pocos días de que se abran formalmente las urnas, los equipos de ambos candidatos saben que la verdadera encuesta se consolidará el próximo domingo. Mientras los líderes de la contienda miden sus fuerzas por el tamaño de las plazas públicas que logran llenar, Sondra y Roy miden su éxito en la capacidad de convencer al ciudadano de a pie de que su voto no será arrojado a la basura.

Es la crónica de una disputa invisible pero feroz. El 31 de mayo, cuando el preconteo de la Registraduría empiece a consolidar los datos, la atención general estará puesta en quiénes pasan a la segunda vuelta. Pero abajo, muy abajo, en las notas de pie de página de los boletines oficiales, se definirá si el largo recorrido de Roy o la persistencia independiente de Sondra logran eludir el temido e ingrato último lugar de la historia electoral colombiana.