El esperado cara a cara presidencial entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella entró en un limbo definitivo debido a un fuerte desacuerdo sobre el formato del encuentro. Mientras Cepeda exige de forma tajante un debate exclusivo entre los dos candidatos al asegurar que «es entre usted y yo», De la Espriella condiciona su asistencia a que se incluya formalmente a las fórmulas vicepresidenciales.
Varios analistas políticos coinciden en que la estrategia de Abelardo de la Espriella al exigir un debate conjunto obedece a un intento por blindar sus debilidades en materia de administración pública y conocimiento técnico del Estado, áreas donde Iván Cepeda cuenta con una amplia trayectoria parlamentaria. Según los expertos, el candidato de la derecha busca apoyarse en el perfil técnico de su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, para mitigar el riesgo de una derrota argumental directa frente a su contendor en el cara a cara presidencial.
Javier Sánchez
Política
Las tensiones políticas de cara al balotaje del próximo 21 de junio se trasladaron por completo al escenario de los medios de comunicación.
El esperado cara a cara presidencial entre el candidato de izquierda, Iván Cepeda, y el aspirante de derecha, Abelardo de la Espriella, se encuentra en un limbo debido a un fuerte cruce de condiciones que amenaza con dejar a los colombianos sin debates televisados en la recta final de la campaña.
El núcleo de la discordia radica en el formato y los participantes del encuentro. Iván Cepeda condicionó de forma tajante su asistencia al exigir que el careo sea exclusivamente entre los dos nombres que encabezan el tarjetón, argumentando que su contraparte intenta eludir la confrontación directa. «Por eso, De la Espriella, deje de ocultarse detrás de Restrepo, su fórmula vicepresidencial. El debate es entre usted y yo. Los colombianos tienen derecho a escuchar directamente a quienes aspiran a gobernarlos, sin intermediarios ni voceros», sentenció con dureza el líder de la izquierda.
Por su parte, el abogado y candidato por el movimiento «Defensores de la Patria» respondió de inmediato al reto a través de sus plataformas digitales, pero mantuvo la contrapropuesta de ampliar el espectro de la discusión e incluir a las fórmulas vicepresidenciales en las transmisiones oficiales. «Aquí estoy, listo para el debate. Que los medios de comunicación lo organicen, lo convoquen, pongan las reglas, y ahí estaremos José Manuel y yo», replicó De la Espriella, defendiendo que el país debe conocer la visión del equipo de gobierno en pleno y no solo de las cabezas de lista.
A la pugna sobre la mesa de discusión se sumó una agria disputa por las reglas del juego. Mientras que Cepeda insiste en mantener un esquema tradicional centralizado, el equipo de De la Espriella propuso incorporar compromisarios y abrir el debate no solo a los grandes canales privados y públicos como Caracol, RCN o RTVC, sino a una red más amplia de medios independientes.
En medio de descalificaciones mutuas donde se acusan de «mandar padrinos» o de haberle huido a los debates durante la primera vuelta —cuando las encuestas favorecían a cada uno en momentos distintos—, los analistas y electores se muestran cada vez más pesimistas sobre la viabilidad de lograr un consenso que destrabe las negociaciones antes del cierre de la campaña.