En su gira por Estados Unidos, Abelardo de la Espriella consolidó el respaldo público del entorno de Donald Trump de cara al balotaje presidencial. El candidato capitalizó este espaldarazo conservador proponiendo una alianza histórica para arreciar la lucha contra el narcoterrorismo y blindar las fronteras.
Maritza Huertas R,
Política
A escasos días de que el país acuda a las urnas para definir la presidencia en una de las contiendas más polarizadas de la historia reciente, el candidato por el movimiento «Defensores de la Patria», Abelardo de la Espriella, sacudió el tablero político nacional con una estratégica y ruidosa gira por los Estados Unidos. Con el balotaje del próximo 21 de junio frente al candidato de izquierda Iván Cepeda en el horizonte inmediato, el abogado y empresario volcó su agenda hacia el norte, buscando consolidar un espaldarazo internacional clave que redefina la intención de voto en el tramo final de la campaña.
La bitácora de De la Espriella en suelo estadounidense estuvo marcada por un fuerte discurso de confrontación geopolítica y la búsqueda de alianzas del más alto nivel con el ala más conservadora de la política norteamericana. El punto cumbre de la travesía se materializó con las declaraciones de respaldo emitidas desde el entorno del expresidente y candidato Donald Trump, quien aseguró de manera pública que, de ganar «El Tigre», Colombia contará con el «apoyo y la fuerza total» de los Estados Unidos. De la Espriella capitalizó el espaldarazo afirmando ante medios internacionales su intención de conformar una «llave histórica» con la Casa Blanca para arreciar la lucha contra el narcoterrorismo, reactivar las fumigaciones y blindar la seguridad fronteriza, posicionando su propuesta como «la defensa de la democracia frente a la tiranía».
Política exterior
El paso del aspirante presidencial por los centros de pensamiento y escenarios mediáticos norteamericanos sirvió también para clarificar las drásticas líneas que tomaría la diplomacia colombiana bajo un eventual mandato suyo. En entrevistas que encendieron el debate en Bogotá, De la Espriella ratificó su postura de línea dura hacia el régimen venezolano y generó un hondo impacto en los círculos diplomáticos al manifestar que está «muy inclinado» a retirar a Colombia de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), argumentando el «poco beneficio y resultado» que estas entidades multilaterales le reportan al país.
Mientras el candidato regresa a reactivar sus correrías en las plazas públicas colombianas para asegurar el triunfo definitivo tras haber liderado la primera vuelta con el 43% de los sufragios, la oposición —liderada por el pacto de Iván Cepeda— calificó la gira como una puesta en escena que compromete la soberanía nacional y polariza aún más las relaciones exteriores. Con el electorado expectante y las maquinaciones políticas al rojo vivo, el viaje a Estados Unidos deja en claro que la estrategia de De la Espriella apunta a consolidar un voto de opinión basado en la cooperación militar norteamericana, la mano dura y el quiebre institucional frente a los organismos tradicionales de la diplomacia global.