Diversos estudios asocian la falta de educación sexual integral con una mayor probabilidad de presentar conductas de riesgo, ansiedad de desempeño, mitos sobre la sexualidad y una percepción negativa de la propia función sexual.
Sebastián Sánchez Acosta
En el marco del Día del Padre, la salud sexual se consolida como un pilar fundamental del cuidado mutuo entre padres e hijos. Aunque tradicionalmente este tema se ha evitado en los hogares por tabúes, desconocimiento o mandatos rígidos de la masculinidad, el silencio no disipa las dudas; por el contrario, empuja a los jóvenes a buscar respuestas en entornos no siempre confiables.
Frente a esta realidad, los especialistas insisten en que la educación sexual no debe limitarse a una conversación única, sino ser un proceso continuo que acompañe cada etapa del crecimiento. El doctor Camilo Aldana, especialista de Boston Medical —red de clínicas con amplia presencia en Colombia—, advierte sobre el impacto de este vacío informativo:
«Entre el 50% y el 60% de los pacientes que consultan por dificultades sexuales describen una marcada carencia de orientación en su entorno familiar. Diversos estudios asocian la falta de educación sexual integral con una mayor probabilidad de presentar conductas de riesgo, ansiedad de desempeño, mitos sobre la sexualidad y una percepción negativa de la propia función sexual».
Con el objetivo de transformar esta realidad, la institución comparte cinco pautas clave para que los padres aborden la sexualidad con sus hijos de manera natural, informada y sin miedos:
Iniciar la conversación a edades tempranas
La educación sexual debe adaptarse a cada etapa del desarrollo. Según el doctor Aldana, «la forma en que un hombre aprende a vivir su sexualidad desde la infancia influye significativamente en su confianza y bienestar durante la vida adulta». En este proceso, la guía paterna es insustituible.
Desmontar los mitos de la masculinidad
Es crucial dialogar abiertamente sobre las expectativas irreales que los jóvenes reciben del entorno, tales como los mitos sobre el tamaño del pene, la duración del coito o el número de parejas sexuales. Desmitificar estas ideas protege la autoestima del joven y previene futuras inseguridades.
Abordar el impacto de la pornografía
Cuando el consumo de pornografía sustituye la educación formal y el diálogo familiar, suelen aparecer presiones desmedidas por cumplir con estándares ficticios. «En la práctica clínica, observamos pacientes muy jóvenes con dificultades como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil, asociadas al uso problemático de la pornografía», señala el experto, enfatizando que la solución no es la simple prohibición, sino la orientación y el criterio crítico.
Fomentar el uso responsable de la Inteligencia Artificial
Si bien las herramientas de IA pueden resolver inquietudes iniciales de forma anónima, bajo ninguna circunstancia reemplazan el criterio de los padres ni la valoración de un profesional de la medicina. La empatía, la experiencia y la madurez paterna son insustituibles en la formación de una sexualidad sana.
Enseñar el valor del consentimiento
La educación sexual va más allá de la anatomía o la prevención de enfermedades; abarca el respeto, los límites y la responsabilidad afectiva. Hablar del consentimiento enseña a los hijos a reconocer su derecho a decidir libremente hasta dónde permitir un acercamiento físico o emocional, así como a respetar las decisiones ajena
Lllamado a la prevención y al enfoque médico
Hablar de sexualidad con los hijos no los expone al peligro; los prepara para la vida. El silencio y la vergüenza suelen arrastrarse hasta la madurez, retrasando la consulta médica incluso ante la aparición de claras señales de alerta.
Para aquellos hombres que llegaron a la adultez o a la propia paternidad sin estas herramientas, la medicina especializada ofrece un respaldo confidencial. A través de plataformas como bostonmedical.com.co, es posible acceder a valoraciones oportunas para garantizar una vida sexual plena y saludable. En este Día del Padre, educar también significa escuchar, acompañar y hablar con honestidad.