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Crónica/Fragmento: VIAJE CON UNA MALETA DE SUEÑOS

 

 

Texto y foto

Lázaro David Najarro Pujol

En enero de 1968, un grupo de unos cuarenta jóvenes partió desde la cooperativa de pescadores de Santa Cruz del Sur rumbo a la capital cubana para ingresar en la escuela de pesca Carlos Adán Valdés, en La Habana del Este. Entre ellos viajaba el narrador, un adolescente de apenas catorce años recién cumplidos, quien cargaba consigo una rústica maleta de madera construida por él mismo y el peso de una profunda melancolía por la distancia de su hogar.

A pesar de su corta edad, logró unirse al viaje gracias a la tenacidad de su madre, Esther, quien convenció al administrador de la cooperativa para que hiciera una excepción, bajo la estricta advertencia de que no aceptaría un regreso deshonroso: «Y a ti, aquí no te quiero rajado». Con el firme compromiso de honrar la confianza de los suyos y el orgullo de su humilde familia, el joven se plantó ante el imponente, oscuro y frío mar del norte, asumiendo su destino con la convicción de que la marinería era su verdadera vocación: «Este mar es para mí el único lugar del mundo realmente interesante. Ojalá me dejen en la escuela, porque esto es lo mío».

Sin embargo, la estancia del protagonista se ve amenazada por una realidad burocrática. En una conversación confidencial con su compañero Miguel, durante una fría madrugada frente a la costa, el joven le confiesa con preocupación el secreto que nubla su horizonte: «Me dijeron en la Secretaría que no puedo continuar en la escuela, y que en estos días regresarán a los menores de edad». A pesar del temor a ser devuelto por no cumplir con el requisito mínimo de dieciséis años, ambos vislumbran una estrategia para ganar tiempo, confiando en que la mayoría de los alumnos tampoco tienen su documentación en regla.

La temperatura ha bajado mucho en toda la región: en Guanabacoa, Jaruco, Santa Cruz del Norte y La Habana

Que se lo crean los alumnos; que se lo crean los profesores. Aquí casi nadie tiene la inscripción de nacimiento al día, y nos van a pedir a todos que la traigamos.