Imaginar el océano Pacífico como una olla de agua gigante ayuda a entender que, cuando sus vientos reguladores se debilitan, el agua cálida regresa a las costas de América del Sur. Este calentamiento inusual de la superficie oceánica es el fenómeno de «El Niño», un proceso que altera drásticamente el clima de todo el planeta.
Martín Huertas F.
Clima
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó que las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño ya están presentes en el océano Pacífico ecuatorial. Este desarrollo se consolida casi tres meses antes de las proyecciones iniciales, validando las advertencias que el sector ambiental venía formulando mediante el monitoreo climático constante.
De acuerdo con la actualización de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU. (NOAA) y diversos modelos globales, el acoplamiento océano-atmósfera registra una probabilidad del 96% de persistir entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Asimismo, existe un 63% de probabilidad de que el evento alcance una intensidad «muy fuerte», lo que podría posicionarlo como uno de los episodios más agudos registrados desde 1950.
Impacto hidrometeorológico y ambiental
La intensificación del fenómeno proyecta una reducción crítica de las precipitaciones en las regiones Caribe, Andina y Pacífica durante el segundo semestre. Entre los efectos previstos destacan:
- Disminución drástica de caudales y niveles en los embalses.
- Afectaciones al abastecimiento de agua potabilizada y a la seguridad agrícola.
- Riesgos en la generación hidroeléctrica y alteración de ecosistemas.
- Incremento sustancial de incendios forestales y deterioro de la calidad del aire.
Fortalecimiento de medidas institucionales
Ante la inminencia del impacto, el Gobierno nacional ha robustecido las estrategias de preparación regional. El Ministerio de Ambiente y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) emitieron directrices regulatorias orientadas a optimizar la gestión del recurso hídrico y articular el Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
«Confirmamos que ha iniciado el fenómeno de El Niño. Esta confirmación ratifica la importancia de actuar de manera urgente. Nuestro llamado es a mantener y reforzar las acciones de ahorro y uso eficiente de agua y energía, y a abstenerse de realizar quemas abiertas», afirmó la ministra encargada de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez Torres.
Por su parte, la directora general del Ideam, Ghisliane Echeverry Prieto, aseguró que la entidad mantendrá un monitoreo continuo de los indicadores oceánicos para emitir alertas tempranas, e instó a las comunidades y autoridades territoriales a activar de inmediato sus planes de contingencia a través de los canales oficiales y la aplicación Ideam en tu Mano.
Entre los posibles impactos para nuestro país se cuentan mayor riesgo de incendios forestales, olas de calor, estrés hídrico y afectación a la producción de alimentos.
La Amazonia y el norte de Sudamérica, incluidas zonas de Colombia, enfrentarán sequía hidrológica, incendios forestales y temperaturas extremas a causa del fenómeno de El Niño.
El 2026 podría marcar el inicio de uno de los eventos de El Niño más potentes de las últimas décadas. Diversos servicios meteorológicos advierten que es muy probable que el fenómeno comience a mediados de año, con una intensidad que oscilaría entre moderada y muy fuerte.