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El discurso del Rey Mohammed VI: ALTURA DE MIRAS Y FIRMEZA PARA PROYECTAR A MARRUECOS HACIA EL FUTURO

El Rey Mohammed VI de Marruecos trazó ante el Parlamento la hoja de ruta estratégica para consolidar al país como potencia económica emergente. Su plan busca combinar el crecimiento, la justicia social y el liderazgo internacional en este nuevo periodo legislativo.

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El Rey Mohammed VI de Marruecos pronunció un discurso ante el Parlamento marroquí, con motivo de la apertura de la primera sesión del año legislativo, en el cual expuso las grandes orientaciones estratégicas que guiarán la acción del Reino en la próxima etapa, tanto en el ámbito nacional como en sus relaciones internacionales.

En una intervención marcada por una visión de futuro, el Soberano destacó que Marruecos atraviesa una coyuntura excepcional, caracterizada por grandes oportunidades de desarrollo que exigen decisiones estratégicas y una mayor movilización de los distintos actores nacionales. En este marco, expresó su aspiración de que el nuevo periodo legislativo y gubernamental marque un verdadero punto de inflexión en el proceso de transformación del país, con la ambición de consolidar su posición como potencia económica emergente y fiable, mediante un modelo que conjugue el crecimiento económico con la justicia social y el equilibrio territorial.

Para hacer realidad este propósito, el Rey Mohammed VI subrayó la importancia de dar continuidad a los grandes proyectos de infraestructura e impulsar nuevas estrategias nacionales en sectores fundamentales para la soberanía y la competitividad del Reino. Entre los ejes prioritarios identificó la seguridad hídrica, energética y alimentaria, el desarrollo industrial, la economía digital y la inteligencia artificial, insistiendo en la necesidad de fortalecer las reservas estratégicas nacionales y garantizar el abastecimiento de productos esenciales ante profundas transformaciones geoeconómicas.

En el ámbito internacional, el Rey reafirmó el posicionamiento del Reino como socio responsable y fiable, comprometido con el cumplimiento de sus obligaciones y con el fortalecimiento de relaciones basadas en la confianza, el respeto mutuo y la reciprocidad. Bajo esta premisa, destacó que los compromisos asumidos deben encontrar una correspondencia equivalente por parte de sus interlocutores, en consonancia con su voluntad de promover asociaciones más equilibradas y duraderas.

Este principio de reciprocidad adquirió especial relevancia al abordar la cooperación en materia migratoria. Si bien reconoció los resultados obtenidos, el Monarca advirtió de que el modelo actual de cooperación ha comenzado a mostrar sus límites, como ponen de manifiesto las dificultades recurrentes en la gestión de este fenómeno.

En este marco, el Soberano se refirió particularmente a las relaciones con España, destacando los avances alcanzados en la cooperación bilateral, especialmente en la lucha contra la inmigración irregular. Pese a estos progresos, llamó la atención sobre la persistencia de obstáculos derivados de determinadas disposiciones legales y decisiones judiciales que, a su juicio, dificultan la repatriación de menores y de personas que se acogen indebidamente a la condición de refugiado, además de favorecer la actividad de las redes criminales.

Frente a estas dificultades, el Rey Mohammed VI reafirmó que la asociación entre Marruecos y España responde a una decisión soberana y a un compromiso libremente asumido, cuyo desarrollo debe sustentarse en el respeto mutuo, la confianza y la voluntad compartida de cooperación, al margen de cualquier presión, amenaza o chantaje.

A la luz de estas consideraciones, el Monarca planteó la necesidad de avanzar hacia una nueva concepción de la cooperación internacional, capaz de superar las limitaciones de los mecanismos actuales y responder de manera más eficaz a los desafíos comunes. Con este propósito, anunció que Marruecos presentará a sus socios internacionales un documento que recogerá una visión estratégica, clara y práctica, orientada a promover el codesarrollo, la competitividad económica y la estabilidad regional.

Junto a estas orientaciones, el discurso real estuvo marcado por una reflexión sobre la identidad nacional y las responsabilidades que acompañan los avances alcanzados por Marruecos. El Rey Mohammed VI evocó la profundidad histórica del Reino, la continuidad de su institución monárquica y la riqueza de su patrimonio religioso y cultural.

En este contexto, el Soberano recordó las palabras que había pronunciado ante el Parlamento en 2014: «El sentimiento más valioso que albergo en mi vida es el orgullo que siento por mi identidad marroquí», asegurando que ese sentimiento permanece intacto y se fortalece con el paso de los años.

El Soberano precisó, sin embargo, que el orgullo nacional no debe confundirse con la autocomplacencia, sino constituir una fuerza impulsora de responsabilidad y compromiso colectivo. Una reflexión que dio paso a su llamamiento a los representantes de la Nación, a quienes recordó que el mandato parlamentario representa un compromiso político y un contrato ético con los ciudadanos, exhortándolos a asumir plenamente las responsabilidades que les han sido confiadas.