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EL LIBRO DE LOS SUSURROS: «NO OLVIDAR,NO ODIAR» FUE EL TEMA DURANTE UN ENCUENTRO ENTRE DIPLOMÁTICOS Y ESCRITORES

Varujan Vosganian, comenta hechos históricos y actuales sobre Rumania, con el escritor Gerney Ríos González. Comparten la tertulia el comunicador – traductor español Joaquín Garrigós y el internacionalista Radu Sarbu, Embajador de Rumania en Colombia.     

Gerney Ríos González

Editor internacional 

Primicia

 

 

Varujan Vosganian, derecha en la foto, comenta hechos históricos y actuales sobre Rumania, con el escritor y Gerney Ríos González. Comparten la tertulia el comunicador – traductor español Joaquín Garrigós y el internacionalista Radu Sarbu, Embajador de Rumania en Colombia.      

 

 

En una agradable charla el destacado escritor rumano habló de hechos trascendentes en su comunidad, su niñez, la guerra, el genocidio contra los armenios, y cómo su patria perdonó a los turcos descendientes del Imperio Otomano y se desvió la venganza a fines altruistas.  El poeta en sus respuestas, mencionó los diálogos del gobierno Santos con la organización armada Farc, y el contenido histórico del “Libro de los Susurros”, un éxito de librería mundial que también ha llegado a las manos del Presidente de Colombia, como lección y consejo para un buen logro en los acercamientos para la paz que necesitamos con urgencia.

 

Varujan Vosganian maneja un castellano comprensible; es todo bondad este poeta cuya prosa encadena al lector con los sucesos de su infancia, la persecución y exterminio de sus familiares, el destierro, la miseria y la descripción patética de los hechos bélicos que diezmaron la población armenia en el genocidio de 1915, las deportaciones en convoyes de centenares de miles de victimas a los círculos de la muerte, Desiertos de Deir-ez-Tor y aquellos que lograron el exilio y salvaron a duras penas la vida.

 

Vosganian, con su pluma poética y una prosa encomiable, musical, va relatando episodios de sus cortos años, con memoria prodigiosa sobre los abuelos Arsaluis y Garabet.  Son escenas patéticas, estremecedoras sobre el indecible dolor de esa comunidad que volvió de sus cenizas como el Ave Fénix y que remojó la pluma del escritor en los trágicos recuerdos de la sangre derramada; un Siglo XX histórico, signado por las guerras mundiales, en el seguimiento de hechos casi olvidados, genocidios, campos de concentración, cámaras de gases, gigantescas fosas comunes, ideologías como insignias de dominación, emigrantes huyendo del horror, a otros horizontes.

 

 

 

Varujan Vosganian, salta con esta obra al universal escenario de la literatura-testimonio.  Se lee “El Libro de los Susurros” como una novela, solo que en este caso con el sentido poético de las palabras y el estremecido dolor de sus héroes, de carne y hueso, que lo inspiraron para su narrativa y los testimonios escritos que llegaron a sus manos para completar el asombroso relato de los genocidios contra su etnia, los armenios.

 

El Libro de los Susurros” vió la luz pública, con un señalado éxito mundial.  Los críticos rumanos lo consideran uno de los mejores de su literatura en los dos decenios de Rumania postcomunista.  Ganó el Premio “Libro del Año” en 2009 otorgado por la revista “Rumania Literara”, de gran trayectoria intelectual en esa nación; de hecho acaparó la obra de Vosganian todos los premios de organizaciones culturales de su patria.

 

Ha llegado a las Ferias del Libro de todo el mundo con una total acogida en ventas.  Se trata del libro rumano más vendido en los últimos años.

 

El poeta escritor nació en “una callecita armenia del Foscani de los años cincuenta del siglo pasado, entre los vapores del café recién tostado”.  1958 para ser más exactos.  Vástago de una familia armenia, emigrante a Rumania desde el Imperio Otomano tras el genocidio de 1915 que aniquiló esa población, según contó nuestro entrevistado.

 

Vosganian es una personalidad multifacética: Escritor, poeta, político, matemático, economista, profesor de varias universidades rumanas y músico.  Es un consagrado pianista.  Su presencia es sencilla, su bonhomía es humildad.  Entre 2006 y 2008 fue Ministro de Economía y Finanzas de Rumania.  En los pasados 20 años, tras la caída del comunismo fue miembro del Parlamento de su país; diputado antes y hoy senador.  Es un líder en la población de Rumania y primer vice-presidente de la Unión de Escritores allí.  Su producción literaria ya es valiosa.  De sus labios sabemos de tres libros de poesía: El Brujo Azul – 1994; El Ojo Velado de la Reina – 2001; Jesús con mil brazos – 2005; España y México han publicado sus poemas; en prosa La Estatua del Comendador – 1994; y este último de carácter internacional El Libro de los Susurros, que comentamos en esta entrevista, saturada de anécdotas y detalles familiares e históricos.

 

“El Libro de los Susurros” fue publicado en rumano y traducido al castellano por la Editorial Pre-Textos, española. El autor fue uno de los principales invitados al II Festival del Libro en el Centro Cultural Gabriel García Márquez.

 

Para Vosganian los temas humanos no tienen límites ni distancias.  Su libro “es una historia del Siglo XX vista con los ojos de los que la han sufrido”.

 

El poeta aclara que no solo los actores son armenios. Los hay judíos, alemanes, rumanos, rusos, americanos del norte y sur, armenios emigrantes. Vosganian manifiesta una y otra vez que su obra “es la compasión por quienes han sufrido la guerra no declarada en Colombia”.

 

Revela su respeto por nuestra cultura, su historia y también por el sufrimiento de tantas personas inocentes inmersas por más de 50 años en el conflicto.  No oculta que su narración poética tiene posibles semejanzas con el estilo literario imaginativo y fantástico de “Gabo”, nuestro Premio Nobel.

 

Reitera una vez más que los responsables del genocidio del pueblo armenio son autoridades del Imperio Otomano entre 1895 y 1915.  Rusia – dice -, actuó en apoyo de su pueblo por la época.  La responsabilidad de los bolcheviques se remonta a 1922 cuando la República de Armenia fue invadida por tropas comunistas, anexándola a la URSS.  En su obra pone en boca de uno de sus personajes esta frase: “Los turcos trataron de matarnos el cuerpo y los bolcheviques trataron de matarnos el alma”.

 

El poeta en este conversatorio nos recuerda que para los años del genocidio la población armenia era de tres millones de almas.  Quedó reducida a la mitad.  Casi cuatro mil iglesias fueron abandonadas, lo mismo cientos de hogares y escuelas.  “Entre las arenas desérticas de Mesopotamia yacen los huesos de nuestros mártires” –afirma.

 

Más adelante dice que para Turquía reconocer el genocidio de armenios significaría renunciar a una especie de ideología nacionalista.  Pero esta nación como sucesora del Imperio Otomano “algún día deberá reconocer la realidad de los crímenes desde 1895 a 1922.  Su posición geo-estratégica lo posiciona para la negación”.

 

El poeta Vosganian evoca el 24 de abril de 1915, cuando cientos de intelectuales fueron detenidos en Constantinopla y luego asesinados. “Una pérdida inestimable para la cultura armenia y universal”.  Daniel Varujan su pariente, el mayor poeta de su comunidad, murió apedreado, tenía 31 años.  Komitas, un archimandrita, enloqueció al ver la atrocidad.

 

Para Varujan Vosganian todas las victimas demostraron humildad ante la humillación, el destierro, el confinamiento en campos de concentración y la muerte terrible que sufrieron.  El Estado de Armenia es el núcleo cristiano más antiguo de la tierra.  Su literatura en lengua vernácula aun se estudia.  Existe esta comunidad humana desde 301 después de Cristo.

 

“No olvidar, no odiar”, repite el autor; “mis abuelos me han enseñado no odiar.  Hicieron la diferencia entre quienes decidieron la destrucción de los armenios y turcos.  Fueron mis parientes amantes hasta su muerte de la cultura turca.  Setrac Melichian se salvó de morir gracias a una familia turca que lo escondió en el establo y lo sanó de tifus”.

 

En esos días y años de zozobra, según el escritor Varujan Vosganian, sus abuelos y amigos hablaban en voz baja.  En susurros, cuando aun era niño. De allí, le nació la idea del libro; recogió en la mente cuanto testimonio escuchó o le llegó por escrito.  Su obra es la aceptación del perdón, evitando la venganza, según lo dijo.  Le recordamos al poeta su devoción por los caballos; en su hermoso relato leímos al final: “La historia de los hombres es en gran medida también la historia de los caballos.  Pero la mayor parte de las crónicas únicamente mencionan a los hombres y eso hace que la historia sea no solo injusta, sino que a menudo quede inexplicada.

 

Cuando las crónicas terminan de hablar de las guerras, cada ejército acude a recoger a sus muertos.  Al verlos así, petrificados, sin enterrar, con el hocico abierto y espuma ensangrentada en el bocado, despanzurrados y con las patas rotas, se diría que en este campo no se ha librado una guerra entre hombres, sino entre caballos.

 

(…) en cada batalla es posible determinar, con cierta exactitud quien resultó vencedor.  No podría decirse lo mismo de los caballos muertos.  Para su muerte no lograría encontrarse ninguna justificación salvo quizá que, en su crueldad, los hombres no se bastan así mismos.  Las guerras entre caballos, tal como aparecen en los campos de batallas abandonados, carecen del menor fundamento, nadie se toma la molestia de ensalzar a los corceles muertos, el héroe desconocido jamás fue elegido entre las filas de los caballos aunque, al luchar y morir por una causa ajena, tendrían todo el derecho al heroísmo; nadie les pone una vela, sino tan sólo el campo hambriento, donde sobrevuelan bandadas de carroñeros graznando, les pone junto a la cabeza aves negras”. 

 

El poeta añora de su infancia el caballito de madera. “No era un juguete bonito”-, revela.

 

Aleccionadora lección nos da Varujan Vosganian, a quienes luchamos por la paz en Colombia.  Hemos dialogado con un ser excepcional en estos tiempos de turbulencia.  De profundo valor civil, de análisis y de perdón a los verdugos, especialmente valioso en sus denuncias, poderoso en sus argumentos literarios e históricos.

 

Recomendamos la lectura de “El Libro de los Susurros”, de Varujan Vosganian, excelente cifra de las letras rumanas, de quien recibimos sus palabras de aliento para la convivencia pacífica en Colombia.

 

 

Agradezco con inmenso reconocimiento, la dedicatoria del poeta y exministro de Finanzas de Rumania, Varujan Vosganian, quien me entregó su obra “El Libro de los Susurros”.

 

 

Dedicatoria del Libro de Varujan Vosganian al escritor Gereny Ríos González