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REFLEXIONES EN TORNO A LA SALUD: CAPACIDAD DEL ORGANISMO PARA AFRONTAR LAS ADVERSIDADES

La primera riqueza es la salud

Waldo Emerson

Dr. Hernando Mozo

Especial para Primicia

Independientemente  del concepto que se tenga sobre la salud, sin lugar a dudas basta con un intenso dolor de muela para amargarnos nuestro acierto con el baloto, si bien puede parecer exagerada la anterior afirmación, hay un consenso general sobre la importancia que la salud tiene sobre la calidad de vida, hasta el punto de que ante un deterioro de la misma todo pasa a segundo plano.

La salud ha sido definida por la Organización Mundial de la Salud como: “el completo estado de bienestar físico, sicológico y social del individuo y no solo la ausencia de enfermedad” sin desconocer la importancia de  esta entidad, y sin ánimo de controversia, queremos avanzar en  una aproximación que entiende a la salud más como una capacidad que como un estado. Por ello planteo la siguiente definición: “capacidad del organismo para afrontar las adversidades del medio con respuestas propulsivas” (Canguilhem 1986) esto implica que quien tiene salud, enfrenta y supera las constantes amenazas que  desafían su bienestar, sin sufrir limitaciones ni deterioro en sus condiciones.

Los mecanismos que hacen esto  posible tienen que ver con  los innumerables elementos de adaptación que han posibilitado la supervivencia y que van desde el desarrollo de refinados sistemas, formados a través de miles de años, y especializados en la autodefensa de los organismos, hasta todo tipo de recursos  terapéuticos, los cuales han sido  establecidos por todas las culturas humanas,  cada una de las cuales ha procurado explicar no solo los mecanismos responsables de las enfermedades, sino que ha propuesto diferentes alternativas para  combatirlas y restaurar la salud.

Por otra parte es necesario dejar en claro que, si bien predomina la visión que relaciona la salud con la ausencia de  manifestaciones orgánicas que menoscaban la misma, no podemos dejar de lado los factores psico-sociales que afectan de manera importante las posibilidades de realización plena de las  potencialidades humanas (Fromm 2006) y  que por lo tanto deterioran la salud. En este sentido, la mirada con la que abordaré  la salud implica una concepción integradora de la misma, es decir, en donde confluyen los aspectos físicos, emocionales, sociales y ambientales  que de muchas maneras son interdependientes.

Desde la perspectiva orgánica, las condiciones de salud  están determinadas por la interacción de tres factores: los genéticos, es decir aquellas condiciones establecidas en el  proceso de  formación de un individuo y que tienen que ver con la susceptibilidad a desarrollar cierto tipo de enfermedades. Un segundo componente está determinado por el ambiente: las condiciones de contaminación, de higiene, recolección de basuras, disponibilidad de agua potable, el entorno social y económico, entre otros factores y,  finalmente, aquella sobre la que  tenemos la mayor influencia, la propia conducta.

El asumir a la salud como una capacidad implica que la misma es susceptible de incrementarse o deteriorarse de acuerdo con la acción recíproca de los factores ya mencionados. El doctor George Bray, profesor de la universidad de Luisiana,  declara: “pienso en la genética como la pistola cargada y en el ambiente como el que hala el gatillo” (Desiree 2010) Nuestra influencia se limita a los factores ambientales y de comportamiento, siendo este último el que podría garantizar que por lo menos no nos autodisparemos.

Por lo tanto  aquí vamos a centrarnos en aquellos factores que dependen de nosotros mismos para “afrontar adversidades”     pues La salud mirada como capacidad, implica que en nuestras manos hay muchos elementos que pueden incrementarla o por el contrario deteriorarla. En este proceso confluyen varios factores los cuales tienen que ver con los siguientes aspectos: sensibilización, información, experiencia, conciencia y conducta. Inicialmente la idea de salud  guarda relación con el acceso a la prevención, el mejoramiento o la curación de la enfermedad y sus efectos, cuando esto sea posible, destacando el principio de Penfield: ¨a veces curar, aliviar muchas más y consolar siempre¨.     No obstante, también está ligada al concepto de calidad de vida y por lo tanto debe tener en cuenta los factores que influyen en esta.

El inventario de los mismos comienza  por la satisfacción de las necesidades básicas, pero trasciende estas y llega a tocar aspectos como la posibilidad ¨de elegir y de hacer posible la realización de la elección¨  en las diferentes esferas de la vida, entre estas destaco: las oportunidades de relacionarse con otros afectivamente  en un plano de respeto que no implique  sumisión entre los involucrados;   la de optar por un trabajo que favorezca el desarrollo de las iniciativas y facultades, la compensación adecuada por los esfuerzos, y la tranquilidad de no quedar intempestivamente sin ingresos; la de vivir en armonía con la naturaleza; la de recrearse de la manera que más satisfaga los gustos personales; de explorar  en las artes bien como creador y /o espectador  de acuerdo con sus aptitudes y preferencias.

El desarrollo armónico   de los diferentes elementos nos conduce a una visión integral de la salud, en donde fundamentalmente  entra en juego la posibilidad de incrementar nuestras capacidades para que cada uno de los componentes que nos constituyen alcance su pleno florecimiento.