David contra Goliat; el gordo y el flaco; lo viejo y lo nuevo; militar y civil……ahora o nunca.
María Elena Lavaud
Exclusivo para Primicia
Caracas-Venezuela
En Venezuela pareciera no haber espacio en estos momentos para los grises o las medias tintas. Es mucho lo que se juega. Faltan apenas días para la elección presidencial más importante de la historia democrática contemporánea; una justa que se da en medio del apabullante mundo 2.0 pero que sin embargo tiene como parámetro escenarios casi elementales en medio de tanta modernidad: el caos o la convivencia; la violencia o la paz. Así de simple.
En apenas horas habrá cerrado la campaña electoral, la más corta de las presidenciales que se haya realizado, por cierto, pero la más intensa también y la más contrastante. De un lado hemos visto al candidato-presidente arreciar su discurso virulento en actos públicos y en cadenas de radio y televisión también, violentando por cierto las leyes electorales ante la mirada impasible de las autoridades. Le hemos visto desarrollar una campaña con plomo en el ala debido a sus menguadas condiciones físicas, producto de una enfermedad declarada oficialmente pero que sigue siendo un misterio para muchos; le hemos visto polarizar de nuevo las opciones y plantear la elección en términos de ultra derecha o socialismo del siglo XXI. Luego de casi 14 años de gobierno, todo indica que el país se cansó de que le coloquen entre la espada y la pared.
Faltan apenas días para la elección presidencial más importante de la historia democrática contemporánea; una justa que se da en medio del apabullante mundo 2.0 pero que sin embargo tiene como parámetro escenarios casi elementales en medio de tanta modernidad
Son pocas las obras de gobierno que el candidato-presidente puede exhibir. Nada en materia de infraestructura; poco en términos de viviendas dignas (que sigue siendo la gran necesidad de la mayoría en el país); mucho de odio y confrontación; mucho de justicia discrecional; demasiado de persecución política; expropiaciones, y más recientemente, sobre dosis de ineptitud: los puentes se caen; los campos petroleros arden…en fin, la marea roja parece haberse vuelto sanguaza. Se acabó el melindre y el enamoramiento.
De otro lado, un hombre joven, de apenas 40 años, que no ha perdido ninguna elección en la que haya participado; que es producto de una elección primaria sin precedentes en Venezuela, que hace una ruta política como pocos de los que han llegado a la presidencia (viene de ser presidente de la cámara de diputados a los 25 años; luego alcalde reelecto además con récord de votos y más tarde gobernador); para colmo soltero y bien parecido, y que ha sabido hablarle al oído a una nación llamada Venezuela, que tras 14 años de matrimonio, cansada de vejaciones y malos tratos, pareciera haber decidido divorciarse. “El flaquito” promete quererle a los hijos aunque no sean suyos; le ha hecho recuperar su autoestima y la invita a dar un viaje al futuro y el progreso.
Más allá de las encuestas, cuyo peor escenario indica que los indecisos definen la elección y que un indeciso jamás vota por lo ya conocido, el calor de la calle ha mostrado tendencias: Capriles Radonski, el candidato de la unidad, “el flaquito”, como le dicen , es un fenómeno sin precedentes. Ha dado la vuelta dos veces al país. Su campaña casa por casa ha puesto de cabezas al oficialismo sin rebuscamientos ni formulas mágicas; solo mostrando lo elemental: que 14 años de gobierno no han dejado avances en Venezuela, y que éste no es un país de odios sino de amores. Se acabó la hora de la siembra del rencor y el resentimiento. Los venezolanos no somos eso.
El mundo esta pendiente de los resultados de las elecciones presidenciales en Venezuela
Hace 20 años el candidato-presidente no pudo conquistar el poder por la fuerza con su golpe de estado el 4 de febrero de 1992. Solo cuando jugó las cartas de la democracia, los venezolanos le apoyaron. Ya tiene casi 14 años en la presidencia, y las razones que enarboló entonces para sublevarse, se han multiplicado, casi como el precio del barril de petróleo que le ha tocado en gracia administrar, sin que el país registre avances medianamente aceptables.
El chavismo o chavecismo es producto de los errores de la democracia, y los errores muchas veces se repiten hasta que se logra aprender de ellos. A medida que se acerca la fecha, la sensibilidad en la calle está a flor de piel. Hay un sentimiento colectivo que se palpa fácilmente. Pareciera que la esperanza ha vuelto.




Buen relato felicitaciones a la periodista ya Ustedes por entregarnos información de todas partes para que nos lectores podamos analizar con total libertad que esta pasado en Venezuela
David Capriles derrotará a Goliat Chávez
CHÁVEZ PRESIDENTE. LOS OLIGARCAS NO VOLVERÁN A ROBARSE EL DINERO DE LOS VENEZOLANOS. FUERA DE MI VENEZUELA LOS PARÁSITOS.
Por la unidad,el futuro de mis hijos y nietos,por mi VENEZUELA, por los q valientemente lucharon por la livertad, por mi familia,por un mejor país donde podamos vernos a la cara con una gran sonrisa y toparnos sin que las influencias políticas nos haga menos humanos.
es simple quiero a mi país libre,seguro,lleno de bendiciones y mucho amor.
Capriles es el comienzo de lo q quiero .
mil bendiciones…..