Las bandas criminales controlan el negocio que puso al mercado la subasta de niñas vírgenes entre los 11 y 15 años al mejor postor. La subasta se inicia con un precio base de cinco millones y en algunos casos se ha pagado hasta 50 millones de pesos de acuerdo con el relato de varias personas que hacen parte de la red de trata de personas.
Las niñas son obligadas por las BACRIM a tener relaciones sexuales con el mejor postor y luego son reclutadas en la prostitución. Los mismos familiares de las menores conocen detalladamente el negocio, pero son obligados a guardar silencio al recibir amenazas en contra de la menor y sus familiares.
Los delincuentes se han apoderado totalmente del negocio y los dineros recaudados entran a los fondos de la organización criminal, donde le entregan parte a la familia cuando ha entregado a la menor. Se han dado casos que las menores han sido enviadas al exterior cuando el comprador así lo exige y paga los gastos.
En algunos sectores de Medellín, las bandas criminales que manejan este lucrativo negocio promocionado nacional e internacional, obligan a las familias que cuenten con menores de edad y que sean vírgenes a informar y entregarlas para la subasta.
Según la Corporación Centro de Consultoría y Conflicto Urbano, C3, las menores son detectadas en los barrios de la periferia de la ciudad por delincuentes y jefes de combos, quienes contactan a las familias, las amenazan e, incluso, cuidan de esas pequeñas para que nadie las toque hasta el momento en que las subastan a turistas o a cabecillas de organizaciones delictivas.
Luis Guillermo Pardo, director de C3, dijo que lo más preocupante de este fenómeno es que algunas niñas, de entre 12 y 14 años, son sometidas a estos vejámenes con el consentimiento de sus padres y familias, por amenazas o dinero.
“Cuando hay eventos internacionales como la Feria de las Flores, es una locura y se hacen catálogos que ofrecen a las pequeñas. Es una vergüenza. Muestran la virginidad, el cuerpo de las niñas, como fuente de ingresos”, denunció el dirigente, quien agregó que se encontraron en el estudio catálogos hechos con entre 50 y 60 menores.
Pardo también lamentó que muchas de esas niñas, tras ser violadas, son entregadas a otros delincuentes que les ofrecen protección y terminan en la prostitución. “Las obligan a tomar bebidas embriagantes como whisky y las drogan, en especial con cocaína, para aumentarles su resistencia. Hacen con ellas bacanales y las pequeñas terminan de mano en mano”, concluyó.
Clara Mazo López, directora de la Corporación Vamos Mujer de Medellín, dijo que cada año hacen un informe de derechos humanos en Medellín y desde el año pasado vienen reportando este fenómeno, porque en esta ciudad se promueve un turismo sexual con la venta de niñas vírgenes que se ha ido propagando, incluso el negocio se está extendiendo a otras regiones colombianas, como el Valle del Cauca y Bogotá
Las niñas vírgenes son vigiladas por las Bandas Criminales hasta que se realice la subasta donde es vendida al mejor postor.
Las niñas, tras ser violadas, son entregadas a otros delincuentes que les ofrecen protección y terminan en la prostitución.
Y dónde están las autoridades?.Es muy fácil descubrir los culpables y la pena debería ser cadena perpetua ya que no hay pena de muerte.