La tierra es para quien la trabaja y la pone a producir con sentido social.
Gerney Ríos González
Especial para Primicia
La tierra es para quien la trabaja y la pone a producir con sentido social. La cultura de la tierra está estrechamente ligada a la aparición de la economía. Por eso la agricultura se perfiló como el más importante de los inventos y de paso, proyectó lo que en el transcurso de los años se llamó la “propiedad privada”. Así, las comunidades primitivas o el clan ejercieron el dominio de los grandes terrenos de labrantío, los dividieron en parcelas para beneficio de las familias y las cosechas continuaron siendo dominio de los individuos que las trabajan.
El sistema cooperativo brotó con las diseminaciones extensivas. Se inventó el palo para cavar la tierra, abrir el surco, se fabricó el esparcidor de semillas, se elaboraron los primeros casos para los alimentos, se calentaron con la aparición y dominio del fuego, las piedras para cocer el producto de la caza y la pesca. La siembra y la siega fueron pertenencia de muchas familias. Es aquí donde aparece el principio comunitario del trabajo.
Aflora pues de los siglos las culturas de la siembra, de la cosecha, de las herramientas de labrantío, del almacenaje de los productos de la tierra, el palo de arado, la domesticación de los animales, la repartición de los campos del cultivo. Florecen las artesanías y una serie de inventos elementales para la vida de la comunidad, donde ven la luz de los siglos.
El aumento en los bienes de producción da nacimiento a la economía. La regulación de la propiedad privada es tema de enjundiosos estudios, que darían para volúmenes, si queremos remontar la historia de la humanidad como entidad solidaria en el progreso y desarrollo de los pueblos.
Nos remitimos aquí, a un somero recuento de los hechos más sobresalientes del hombre, como ente recreador, inventor, ingenioso y de mentalidad superior, para someter el entorno a su capricho y dominio.
La agricultura está directamente vinculada a la alfarería. Ésta da paso al vestido y a las comodidades hogareñas. La domesticación de los animales es un paso trascendental en la historia del hombre antiguo. Se adaptan estos procesos al sistema evolutivo de la especie superior. Con los animales adiestrados para el trabajo, la especie humana encuentra más fácil el alimento o su cultivo.
Aparece la iniciativa de almacenar las cosechas. Aumenta el intercambio de los productos y asoma el comercio como parte central del aparato económico. Hoy por hoy en la única parte donde no se cumple éste precepto es en Armero Guayabal Tolima, pues sus agricultores producen el mejor maíz del mundo y nadie se preocupa por su compra, ni es mismo Estado. Que tristeza por este abandono en una de las tierras más fértiles.
La agricultura y el trabajo artesanal van de la mano en los primeros siglos. La cultura del arado mecanizado trajo mayor riqueza a los pueblos. El desarrollo de las artes prácticas no se hace esperar. El mundo con el hombre ha entrado en el proceso del desarrollo. Este ente pensante logrará grandes satisfacciones, y estas le despertaran la ambición. La guerra será su compañera, el desmedido apetito de sus “jefes” lo llevará a la contienda universal.
La puesta en marcha del programa de repartición de parcelas acordado en La Habana, abre interesantes expectativas para la tranquilidad pública.
Emerge la organización económica con una serie de factores que tardan en plasmarse por muchos siglos. Se produce la organización del trabajo, tras el descubrimiento del hierro, cobre y otros metales que servirán a los pueblos para su enriquecimiento, de acicate para la dominación de los más débiles y la autodestrucción del hombre por la contaminación de sus aguas y su entorno como sucede con los ríos que nacen en las cordilleras de Ibagué.
Celebramos que el gobierno Santos Calderón y la guerrilla de las Farc, hayan logrado, luego de seis meses de negociaciones, un acuerdo sobre el tema más espinoso de la agenda, la tierra, que ha sido, por su apropiación y destino el más importante renglón para la existencia de la subversión nacida hace 50 años, con un inmenso saldo de muertos, destrucción, asaltos sangrientos a poblaciones.
Planteamos en el libro “Tierra Lícita” el problema rural de la tenencia de hectáreas, baldías y cultivadas, miles por más señas, en poder de narcotraficantes, amparados por la subversión para la siembra ilícita. Por lo costoso de la mano de obra, los labriegos prefirieron esta bonanza laboral y abandonaron sus trabajos tradicionales de pan coger, el café y otras especies agrícolas. Así el conflicto armado ganó otros ingredientes de violencia. Propusimos el reemplazo de plantas precursoras de estupefacientes por aquellas que hacen parte del importante arsenal botánico de Colombia, insumos necesarios a los laboratorios y la farmacia universal. Lo que se viene pactando en La Habana, comisiones Gobierno – Farc-, tiene que ver mucho con nuestro ideario sobre el destino de millones de hectáreas, muchas ociosas, otras zonas de reserva y miles aun hoy en manos de poderosos narcotraficantes.
El punto de la agenda sacado a flote en la capital cubana, debe ser aprobado cuando todo se haya aprobado, según los voceros de las comisiones negociadoras. Los temas restantes podrían ser evacuados en el curso del año; lo importante aquí es el presupuesto previsto: Dar tierras aptas para la agricultura y ganadería y cultivos diversos a más de 250 mil campesinos carentes de medios de subsistencia. Unos tres millones de hectáreas son la meta Gobierno Farc en este nuevo intento de “reforma agraria” y el advenimiento de la esquiva paz, con los compromisos que se pacten en el plano político, dejación de las armas por parte de la guerrilla y la desmovilización de miles de combatientes ilegales, reinsertos mañana en la comunidad colombiana. El sueño puede cumplirse a la vuelta de diez años, afirman expertos en las negociaciones.
Las proyecciones apuntan a la formación de un banco de tierras, con unos tres millones de hectáreas. Se tienen datos de estar en manos ilegítimas. Para este banco el Fondo Nacional Agrario aportará entre 150 mil y 200 mil Ha. La entidad hizo parte del Incora, disuelto en 2007. De Antioquia se calcula un aporte de 40 mil hectáreas de tierras adjudicadas tramposamente en regiones de Bajo Cauca y Urabà. La Dirección Nacional de Estupefacientes aportará sus decomisos y extinción de dominio de por lo menos 500 mil hectáreas algunas miles en poder de capos y paramilitares. En Bolívar serán indemnizados los dueños de unas 100 fincas que vendieron ilegales a empresarios engañados. Juicios agrarios por la posesión ilícita de baldíos propiedad del Estado están en marcha jurídicos. Serían un millón de hectáreas para el Banco de Tierras.
La puesta en marcha del programa de repartición de parcelas acordado en La Habana, abre interesantes expectativas para la tranquilidad pública. Es hora de respaldar estas sanas iniciativas gobierno – guerrilla. Los colombianos estamos fatigados espiritualmente de tanta violencia. Quiera Dios prender la lámpara de la esperanza en la paz, uno de los dones preciados de la vida. No podemos dejar de lado que los campesinos son los productores de comida más olvidados por los gobiernos.
Ahora se espera equidad y que una población de más de 14 millones de personas tenga verdadera justicia, tranquilidad y seguridad social, con salud, vivienda y préstamos oficiales para superar etapas de abandono y pobreza.

Profesor Gerney lo veo inclinado al socialismo
Aqui nos damos decuenta que tanto el campo como el campesino a quedado un poco olvidado ya que los gobiernos muchas veces dejan en el olvido a estar personas que son mayormente los productores de nuestros alimentos.
Cristian eduardo arevalo parrado
CIDCA
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II semestre
De nuevo el gobierno dejando solo a los campesinos, que tristeza sabemos que ellos son los que no ayudan a llevar los alimentos a la mesa de mas de uno y nadie les da una ayuda, nadie piensa en ellos como pensamos en nosotros mismos que triste es ver que esa generación ya se esta acabando por culpa de las grandes cuidades que día a día los afligen mas y les quitan mas sus tierras.
Jaime Eduardo Pedraza Téllez
CIDCA
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lo único que logran con este tipo de cosas es desprestigiar diplomaticamente el trabajo de los campesinos y son los únicos que se ven afectados en todo sentido. pero que? quien les reconoce que gracias a su dedicación en la agricultura las grandes ciudades se alimentan? creo que a nadie le interesa.
vanesa moscoso
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CIDCA
seria importante impulsar mas el desarrollo agroeconómico del campo. nuestro territorio colombiano por poseer una topografía tan quebrada en muchas oportunidades se hace casi imposible que los campesinos tengan vías de acceso para sacar sus cosechas, necesitamos un apoyo importante en este aspecto para que la economía en el campo fluya de manera significativa.