En el marco de este problema de escasez de los articulados rojos para transportar diariamente a miles de personas, es demasiado palpable la falta absoluta de planeación y esta situación cada día que pasa se agrava más y los afectados, directa o indirectamente, son la mayoría de los nueve millones de habitantes de Bogotá y del municipio de Soacha, Cundinamarca.
Jorge Giraldo Acevedo
Especial para Primicia
Con seguridad muchos ciudadanos pensamos que tienen toda la razón las personas que de una u otra manera protestaron nuevamente en Bogotá por el pésimo servicio en el TransMilenio y en lugar de responderles con gestiones administrativas son agredidas por miembros de la Policía Nacional.
Definitivamente los planes administrativos conducentes a lograr que el transporte público en Bogotá se constituyera en un servicio óptimo se fueron al garete y de ninguna manera se debe ocultar la primordial causa del colapso de TransMilenio que se ha presentado en esta época y ésta es, ni más ni menos, que el número de sus usuarios desbordó la capacidad de la flota de buses articulados.
Los miles de usuarios, con sus manifestaciones y acciones de protesta, lo que quieren es más buses y lo que reciben, por parte de la policía, son agresiones como si fueran vulgares delincuentes o hampones.
Esa es la impresión del ciudadano de a pié ante la acción del Esmad al lanzar gases lacrimógenos, situación que se vio en el país y el extranjero a través de los noticieros de televisión; esto lo que dejó, además de los numerosos heridos, fue una pésima imagen de Colombia en el exterior.
Además, en el marco de este problema de escasez de los articulados rojos para transportar diariamente a miles de personas, es demasiado palpable la falta absoluta de planeación y esta situación cada día que pasa se agrava más y los afectados, directa o indirectamente, son la mayoría de los nueve millones de habitantes de Bogotá y del municipio de Soacha, Cundinamarca.