Opinión

Columnista: AQUELARRES Y CONJUROS PARA GANAR LA ALCALDÍA.

Alvaro-contralor

 

Álvaro Jesús Urbano Rojas

Columnista

Popayán

Primicia Diario

 

La clase política preocupada ante la falta de respaldo popular a sus desacertadas e impuestas postulaciones a la alcaldía de la ciudad, no le queda más remedio que replantear sus acomodaciones.  Si las elecciones fueran el próximo domingo, el candidato  ganador será aquel que  haya cautivado el apoyo de  diferentes vertientes de opinión.

Según las encuestas la gran mayoría de electores, no aceptan a los candidatos oficiales de los partidos que hasta la fecha han otorgado avales.  Su rechazo se sintetiza en las imposiciones, la falta de definición en las reglas de juego,  el rechazo  al nepotismo,  a las  imposiciones inconsultas y antidemocráticas, que han originado la dispersión de militantes y simpatizantes, ante  el carácter recio impositivo y dominante de quienes ostentan  el poder decisorio en los partidos con personería jurídica otorgada por el Consejo Nacional Electoral. El efecto desertor lo origina la arrogante personalidad y la desconfianza suscitada por las inconsistencias y maquinaciones de la dirigencia, cuyos únicos  avalistas son los Senadores o Representantes a la Cámara que cuentan con maquinaria electoral para imponer su voluntad  a través de conspiraciones en aquelarres  oprobiosos de conjuros ocultos.

Ante la poca aceptación en los sectores populares de sus candidatos, muchos claudicaron sus aspiraciones, otros persisten pero claman a gritos asesorías  en  marketing  político,    para hacer que los electores cambien sus apreciaciones frente a  imposiciones  nepotistas y partidistas donde no se privilegia el interés mayoritario sino  la conveniencia de los dueños del poder y sus camarillas.

Los partidos políticos salen mal librados; según las encuestas el 32.5 por ciento de los payaneses consideran que no tiene partido, el 17.5 por ciento, dicen tener afinidad con el Partido Liberal,  el 12.3 con el Partido de La U, el 10.1 con el Partido Conservador; el 8.8 con la Alianza Verde, el 6.9 a Cambio Radical; el 4.8 al Polo Democrático, el 3.6 se considera del Centro Democrático,  el 1.5 del MIRA, el 0.7 de la Unión Patriótica y el 0.6  de  Opción Ciudadana.

Las encuestas  indican que el electorado está indeciso,  no encuentra identidad con los partidos y  buscan castigar a los caciques que por años han direccionado la política local con promesas y acuerdos incumplidos; los consideran una casta  política decadente,  clientelista, rodeada de camarillas y organizaciones electoreras que se creen dueños de la alcurnia y de las decisiones impositivas, cuando soslayan y descalifican a quienes los cuestionan por  el incumplimiento de sus promesas, cuya actitud egoísta, ha impedido nuevos liderazgos al excluir a toda costa a sus voceros legítimos quienes con nuevas propuestas y proyectos de ciudad   proponen  resolver las dificultades de la comunidad.

La clase política, ante  el rechazo popular, de manera desesperada  busca infructuosamente  candidatos en Bogotá,  para frenar el avance sorprendente de la convergencia multisectorial  que  avanza vertiginosamente para liberar de sus fauces a nuestra aniquilada ciudad. Sólo quien logre articular las mayorías con un  proyecto político alternativo, incluyente, participativo y democrático, logrará coronarse  con los laureles de la victoria  al ser ungido por  voluntad popular como alcalde de la ciudad. Amanecerá y veremos.