NOTA EDITORIAL:¿ATROPELLO O MATONISMO?
Varias interpretaciones se han dado a la noticia que se repite en los medios de comunicación y en las redes sociales: «la rasca» de un supuesto familiar lejano del expresidente César Gaviria Trujillo, quien fue presentado como un ebrio que quería hacer valer sus supuestos «derechos» por pertenecer, según dice él, a una clase que en este país solamente recibe beneficios, sin importar los modales que se utilicen para obtenerlos.
Este caso, que es la sensación en el periodismo amarillista, en el cual han caído los llamados «grandes medios», se ventiló porque el «personaje» protagonista del megaescándalo lleva el mismo apellido del expresidente Gaviria. Pero, además, resultó no ser un familiar del exjefe de Estado, como erróneamente informaron casi todos los medios.
¿Qué responsabilidad le cabe al expresidente Gaviria por el mal comportamiento de una persona que lleve su mismo apellido, cuando las responsabilidades son individuales frente a la ley? Porque algunos medios informativos, autodenominados «grandes», quisieron comprometer de lleno al expresidente Gaviria. ¿Acoso en cumplimiento de mandatos de los enemigos del exmandatario, o por lograr como fuera la sintonía a través del amarillismo en el periodismo?
El comportamiento del joven en mención es censurable, y debe recibir el castigo que para estos casos contempla la ley colombiana. La Justicia debe aplicarla un juez, no los medios periodísticos, que en la actualidad juzgan y condenan alegremente, sin conocer en detalle los hechos.
Esa misma situación, como consecuencia de la transmisión de noticias «trabajadas» con oscuros propósitos, ha llegado hasta la opinión, que también quiere ejercer las funciones de juez para condenar a quienes les señalen los mencionados medios.
Varios casos se han registrado, y se seguirán registrando, en que los agentes de Policía acuden ─como es su deber─ a atender los escándalos, pero en otras ocasiones agreden sin composición al infractor del código de Policía o de la ley.
En otros hechos los policías ofenden y encienden las discusiones, y cuando el infractor reacciona prenden la cámara de video y presentan la parte que todos censuramos. Es por ello que se debe actuar de acuerdo con la ley, es decir, grabar el video desde el inicio y no cuando el infractor descarga su furia, como en este caso aludido.
La Policía se creó pensando en el servicio a la comunidad, no para ejercer labores de matonismo, como ha sucedido en muchos casos, en los que el afectado prefiere no denunciar con el argumento de que frente a la Policía lleva todas las de perder.
Es por ello que ciudadanos y agentes de policía debemos convivir respetando los derechos y deberes de todos, para evitar los hechos lamentables que a diario nos presentan, especialmente protagonizados por los mismos «padres de la patria», cuando ellos se presentan en avanzado estado de embriaguez conduciendo sin licencias y ocasionando un verdadero peligro para los ciudadanos que se movilizan en una ciudad o municipio.
Esos hechos censurables deben acabarse por el bien de todos. Y también debe desaparecer el matonismo de algunos policías y de ciertos medios de comunicación, que por el hecho de buscar sintonía sin importar los medios para lograr ese fin, se van a extremos intolerables. ¡Todos merecemos respeto!
Yo pregunto si los canales de televisión, las cadenas radiales y los rotativos capitalinos estarían dispuestos a pedir disculpas después de la pifiada, cuando se comprobó que no era ningún familiar de César Gaviria el joven bohemio y buscapleitos. ¿Alguién podrá responder?