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NOTA EDITORIAL:CESE BILATERAL DEL FUEGO

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Definitivamente, la dinámica del proceso de paz empezó a registrarse, y hoy la mayoría de los colombianos cree que se podrá llegar a unos acuerdos que permitan finiquitar el término de la violencia con la cual hemos convivido por más de medio siglo.

El gigantesco paso de hablar y acordar el cese bilateral del fuego tiene un hondo significado, especialmente en la zona rural, donde se vive desde hace mucho tiempo una guerra sin cuartel, y donde la mayor perjudicada es la población civil; en especial, los campesinos e indígenas que están en medio del fuego cruzado.

Las FARC acordaron desde el año pasado silenciar los fusiles con la declaratoria de un cese unilateral del fuego, situación que permitió que el Gobierno avanzara  en busca de acuerdos a través del diálogo para llegar a declarar un cese bilateral del fuego.

La comunidad internacional ha respaldado los esfuerzos que hacen  las partes,  en especial los colombianos, cuya inmensa mayoría reclama una paz duradera para que las nuevas generaciones puedan vivir en un país con mejores oportunidad y, sobre todo, en calma.

La negociación que se adelanta en Cuba, con el apoyo de la comunidad internacional, ha logrado superar los obstáculos que han puesto fuerzas enemigas de la paz, las cuales solo buscan, en toda forma y actuación, la prolongación de la guerra en Colombia.

Los medios de comunicación, la academia, los centros de pensamiento y las organizaciones sociales han  impulsado actividades tendientes a conocer a fondo los detalles que se realizan en las negociaciones de La Habana para alcanzar la paz. Lo sobresaliente es poder escuchar a todos los colombianos del común, sobre todo, las propuestas que formulan en busca del objetivo de la paz duradera.

Primicia Diario inició la semana pasada una serie de actos académicos que comprenden la realización de foros, en los que  se abordan  temas  como la justicia, la paz y el posconflicto. El primer departamento donde cumplimos la tarea fue  Tolima. Vendrán  otras regiones del país.

Ahora, con la conformación de una comisión de militares y policías de alto nivel para asesorar a los negociadores en el  cese bilateral del fuego, se abre un nuevo capítulo de esa negociación en cuyo desarrollo  el optimismo volvió a aparecer.

La negociación de paz que realiza el Gobierno colombiano y las FARC es una negociación original, que servirá para futuras ocasiones alrededor de conflictos internos, que pueden solucionarse a través del diálogo y la negociación; donde las partes deberán reconocer los delitos, errores y equivocaciones cometidos, con el compromiso de evitar su repetición.

Colombia es un país rico en todo, especialmente en la calidad humana de su gente, que merece una mejor suerte; por ello, debe contarse con el compromiso de todos para salir triunfante de esta violenta noche sin fin que ha dejado una estela de dolor, miseria y muerte.

Colombia, en un mediano futuro, podrá ser un ejemplo en el planeta: su gente inteligente y trabajadora logrará poner en alto el prestigio del país, y demostrar  calidad, alegría y optimismo.

¡Bienvenida la paz para una Colombia grande!