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Nota editorial: EL AVE FÉNIX

NOTICAEDITORIALEL AVE FÉNIX

En Bogotá esperamos la resurrección de la ciudad, hoy sepultada por un desastroso Gobierno que acabó con todas las esperanzas, y que se retiró con los bolsillos llenos dejándonos a todos una ciudad cuya crisis tocó fondo.

Sabemos la tragedia en que nos sumieron los gobiernos de Samuel Moreno Rojas y Gustavo Petro. El primero, sin consideración alguna, saqueó sin compasión los recursos de todos los bogotanos. El segundo, implementando una política de odio y de aprovechamiento de los recursos económicos, gobernó con una camarilla corrupta, que hoy se pasea tranquila mostrando las riquezas logradas.

En consecuencia, poco o nada se diferenciaron los dos Gobiernos. Pero, sin lugar a dudas, el gobierno de Petro, que dejó a funcionarios ubicados para que siguieran saboteando la Administración, es la peor gestión gubernamental de la historia bogotana, incluyendo a su copartidario de la época Samuel Moreno Rojas.

Hoy, Bogotá reclama seguridad, transporte público, obras, salud, educación y vivienda, derechos estos que nos quitaron los Gobiernos que, utilizando a la gente de escasos recursos, se lucraron en lo personal.

Para san Ambrosio, el Ave Fénix muere consumida por el Sol, convertida en cenizas, de las que renace después de arder su cuerpo, como un pequeño animal sin miembros, un gusano muy blanco que crece y se aloja en un huevo redondo; como si fuera una oruga que se vuelve mariposa, hasta que, dejando de ser implume, se transforma en un águila celeste que surca el firmamento estrellado.

Para los bogotanos la ciudad muerta en vida debe resucitar con la ayuda de todos. Es por ello por lo que debemos tener un grado de consideración y paciencia, para que se pueda limpiar toda la pestilencia que dejó ese Gobierno excluyente.

Bogotá debe ser, con la participación de todos, el Ave Fénix. Volver a ocupar el primer lugar en desarrollo y ejemplo; dejar de una vez por todas de creer en «salvadores», que lo único que nos dejan es odio, desorden y corrupción.