En un escenario de postconflicto el país y la sociedad en general, nos veremos avocados a un contexto que en términos generales, será de amplios beneficios para todos.
Jeisson Romero Infante
@Jei_Infante
Desde el 2015 la economía del país viene en picada y, el inicio del 2016, no ha mostrado indicadores distintos que nos lleven a visualizar un futuro próximo más esperanzador. En los últimos días nos hemos enterado, gracias a los medios, de diferentes embates que golpean la economía: que el precio del dólar sigue subiendo, que el petróleo baja, que las calificadoras internacionales ya prendieron las alarmas, que el sector exportador no reacciona, como se esperaba, ante la devaluación del peso, en fin. Todas ellas son sólo algunas de las señales que nos indican que nuestra economía pasa por un muy mal momento.
Por otro lado, continúan los diálogos en La Habana, los que se esperan (o por lo menos así lo quiere el gobierno) sean concluidos en marzo próximo con el fin de poner en marcha el plebiscito que refrende esos acuerdos, con la finalidad de que en el segundo semestre se presente la famosa reforma tributaria.
Somos conscientes que en un escenario de postconflicto el país y la sociedad en general, nos veremos avocados a un contexto que en términos generales, será de amplios beneficios para todos. Es ahí en donde el sector empresarial y, en general, los emprendedores tenemos una responsabilidad imperativa para que podamos sacar al país del atraso en el que está. Hace unos días les preguntaba a mis estudiantes de la clase en Emprendimiento, si estarían dispuestos a contratar en sus empresas o futuras empresas a personas que hayan dejado las armas, su respuesta: un No rotundo. Tal situación me llevó a meditar en lo poco que, desde el gobierno y la sociedad civil, se ha hecho para generar un debate que promueva en todos los ciudadanos, la consciencia de que es mucho mejor trabajar por nuestro país en un escenario sin conflicto, que en uno en guerra.
Claramente, el gobierno (no sólo este, sino anteriores) han tenido responsabilidad en basar la economía del país en la llamada locomotora minero-energética, la cual hoy nos tiene al borde de un abismo dado que el Estado no tiene plata para su funcionamiento e inversiones. Es allí donde volvemos a la famosa reforma tributaria y a varias incógnitas que la misma genera, no sólo en mí sino en muchos ciudadanos. Mucho se ha hablado de que se va a aumentar el impuesto del IVA de un 16 % a un 18 o 19 %, que se gravarán también ciertos artículos de la canasta familiar, que se ampliará la base de declarantes (que incluirán más personas de la clase media), entre muchas otras.
Sabemos lo difícil que es emprender en Colombia dada la carga tributaria tan alta que tienen que asumir los nuevos empresarios, lo que muchas veces lleva a que dichos emprendimientos no se puedan mantener en el corto plazo; hablando únicamente de la variable impuestos. Quedan en el aire ciertas preguntas que lo ponen a pensar a uno y a poner en la balanza si dicha reforma va a beneficiar o no a la economía del país, partiendo de la base de que los empresarios y emprendedores serán los que, de alguna forma muy importante, generarán un crecimiento sostenido de la economía.
Se preguntaban en la Revista Dinero¿Cuáles van a ser los motores de crecimiento? Elemental, mi querido Watson.