Opinión

TAXISTAS Y SU BLOQUE CAPITAL

jeisson

Jeisson Romero Infante

@Jei_Infante

La ciudad entera se vio paralizada nuevamente por gran parte del gremio de los taxistas, que como ha sido frecuente en el último año, salió a «manifestarse» en contra de UBER y demás plataformas tecnológicas que prestan servicio de transporte de pasajeros. Hasta ahí digamos que todo sigue igual. Lo que llama la atención es que precisamente hace un año, el 13 de marzo de 2015, los medios informaban sobre un audio que circulaba en el gremio de los taxistas en el cual un señor de nombre Freddy Contreras declaraba a Bogotá como «objetivo militar».

Un año después de esa grabación, nuevamente los «amarillos» se tomaron las calles de Bogotá, pero esta vez no sólo con la finalidad de «protestar» en contra de la supuesta ilegalidad de UBER y demás plataformas, sino que también la emprendieron contra los pasajeros que iban en taxis, no en UBER. La paradoja aquí fue que dentro de ese «Bloque Capital Amarillo» aparentemente comandado por el señor Contreras, los «enemigos» no son sólo las aplicaciones como UBER, los pasajeros que las usan y el gobierno, sino que también lo son sus propios compañeros, su gremio. A esas personas que decidieron prestar el servicio y no hacer parte de la «toma» de la ciudad, fueron atacados, las llantas de sus carros pinchadas y sus ventanas pintadas con un «Falton», así sin tilde.

A lo anterior se ha sumado las declaraciones de ciertas figuras de la política nacional en donde manifiestan su total apoyo a los reclamos del gremio de taxistas. El que más ha salido a pescar en río revuelto ha sido el senador del Polo Jorge Robledo.

No digo que los taxistas no tengan derecho a protestar en defensa de sus intereses, tampoco que un político apoye y justifique esas causas; pero lo que sí es debatible y un tanto reprochable, es que esas protestas y justificaciones de las mismas se hagan a partir de falsas premisas como las que sostiene y ha venido sosteniendo el senador Robledo y, en general, los taxistas que se oponen a que empresas como UBER presten un servicio de transporte.

Sostener que los servicios de transporte que se prestan por plataformas tecnológicas van a arruinar a todos los taxistas (argumento dado y reiterado por los taxistas y aupado por el senador Robledo) es como afirmar que el desabastecimiento de energía por el que atraviesa el país es consecuencia de la venta de Isagén, eso es harina de otro costal. Lo que no saben o no quieren saber los que se oponen a una regulación seria y completa de UBER y demás es que si ese negocio de transporte es desigual, es porque los taxistas pagan un cupo y los de UBER no lo hacen, no es porque se quiera beneficiar a una multinacional (como lo sostiene el senador Robledo), es simplemente porque está concebido para perpetuar un monopolio de unos cuantos Uldaricos en desmedro de los pequeños propietarios y, en últimas, de todos los usuarios que nos vemos sometidos al acostumbrado «por allá no voy».