Otro chorro de tiempo perdido está en la tramitomanía, que no tramitología. Cada gobierno saca pecho por eliminar trámites, pero con la otra mano está creando nuevos procesos inútiles.
Claudio Ochoa
Con frecuencia nos sentimos impotentes y culpables ante la manera como nos dejamos robar partes valiosas de nuestro tiempo: por las «colas» o turnos, y trámites absurdos que siguen propiciando dañinos sistemas de operación, en los bancos, en empresas de salud, en hipermercados, en notarías, en juzgados, en la espera del bus, en defenderse de los prestadores de servicios públicos, en oficinas gubernamentales, etc.
No solo en lo presencial, también en la comunicación telefónica, pues ahora el interlocutor ya no es la tradicional operadora. Son grabaciones y largos turnos virtuales, que también nos producen pérdidas de tiempo. Casos de casos padecemos.
¿Cuánto tiempo perdemos cada día a causa de estos atropellos? Difícil de medir exactamente. Por ejemplo, vaya e intente ante un banco cualquier atención personal o telefónica al usuario …Ahí está, a la vista y con dolor.
Algunos bancos han progresado con el sistema de fichas para los turnos, lo mismo que IPS y EPS. En general, el problema surge por los ahorros en contratación de personal o procedimientos mal elaborados. Es evidente la falta de ventanillas para atención, o aun existiendo estas, muchas permanecen sin empleado responsable. Los portales que permiten trámites también son de buena ayuda, pero subsisten sistemas complicados en su manejo o que no ofrecen todas las soluciones posibles.
Otro chorro de tiempo perdido está en la tramitomanía, que no tramitología. Cada gobierno saca pecho por eliminar trámites, pero con la otra mano está creando nuevos procesos inútiles. Hay que justificar la creciente burocracia. Que eliminaron autenticaciones notariales, pero en la mayoría de las partes las exigen. Que el ciudadano no debe presentar documentos, cuando es sabido que la institución los puede tomar de otra fuente estatal. Los siguen exigiendo. Puro cuento chino. Mucha de esta tramitomanía se basa en crear cargos para satisfacer cuotas y empleos políticos, o apoyada por los mismos sindicatos. Además de pérdidas de tiempo para el usuario, dulce oportunidad para fomentar la corrupción.
Eficiencia y eficacia es lo que nos falta para salir del atraso. La pérdida de tiempo es parte del círculo vicioso del subdesarrollo. Componente de un buen servicio es la agilidad y consideración por el usuario o cliente.
Robar tiempo es robar vida. Nos están robando de ambos, y no pasa nada. El ideal es elevar este zarpazo a la categoría de contravención, cuando menos. Reaccionemos en contra de quienes nos quitan horas de vida, de trabajo, de ocio. Exijamos un mejor trato de parte del Estado y de los empresarios, ante el tiempo de la gente, que debe ser sagrado, respetado.
Razón tenía y tiene el inventor y científico Benjamin Franklin al señalar que «el tiempo es dinero». A lo cual agregó «¿Amas la vida? Pues si amas la vida no malgastes el tiempo, porque el tiempo es el material del que está hecha la vida». El tiempo perdido en trámites y turnos dañinos jamás podremos recuperarlo, nos hunde más en el subdesarrollo.
La pérdida de tiempo es parte del círculo vicioso del subdesarrollo.