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Aborígenes: PANCHES Y PIJAOS VECINOS DIFERENTES

Alegoría a las danzas pijao Baile de matachines

 

 

 

 Gerney Ríos González

En la región bisagra de Colombia, no todos los tolimenses son Pijaos, ni Panches; dos grandes colectivos de aborígenes con características y rasgos fenotípicos diferentes que han dejado profunda huella en la historia de Colombia, situación que permite recordar que Ibagué inicialmente estuvo ubicada en Cajamarca con una elevación de 1814 metros, cerca al volcán Machín, en áreas de los Pijaos y luego, descendieron a la meseta donde en la actualidad está la capital que era dominio de los Panches a 1285 metros de altura y 1439 kilómetros cuadrados de extensión.

La Villa de San Bonifacio de Ibagué del Valle de las Lanzas, la instauró el capitán español Andrés López de Galarza. Reseña el general tolimense, Leonardo Alfonso Barrero Gordillo, comandante de las Fuerzas Militares de Colombia (2013-2014) que, «López de Galarza estuvo acompañado en esta penetración por los capitanes Juan Bretón y Francisco de Prado, el sacerdote Francisco González Candil, 99 soldados y 111 nativos cargueros, expedición gestada en la ruta de Santa Fe, La Mesa, Tocaima, atravesando el Rio Grande de la Magdalena, en el llamado Paso de Céspedes y, al tomar la margen izquierda se encontraron con la hostilidad de las guerrillas organizadas de las tribus Natagaimas y Coyaimas, pertenecientes a los Pijaos».

Superados estos escollos, arriban al Valle de las Lanzas, denominación dada porque los originarios únicamente empleaban lanzas; iniciándose en la meseta fieros enfrentamientos con los milenarios Panches y Pijaos, doblegados por las novedosas armas de fuego hispana. Luego, los caciques Titamo y Quicuima se conjuntaron y prepararon una nueva arremetida, obligando a López de Galarza, de Prado y Bretón a retroceder hacia la altiplanicie con sus bríos aminorados. Un hecho para enmarcar fue la atención prestada por el Cacique Ibagué (Casa de Sangre) del pueblo panche a López de Galarza, a quien curó las heridas, refugió, cobijó, resguardó y alimentó.

Los pijaos eran una colectividad federada de la familia Caribe que en tiempos precolombinos habitaron la Cordillera Central de los Andes entre los nevados del Tolima, Huila, Ruiz y Quindío; el valle alto del rio Magdalena y el alto Valle del Cauca. Enfrentaron con tenacidad a los invasores europeos durante 222 años, antes de ser reducidos por las armas y la división entre las tribus. Al principio 444 irruptos españoles y 44.444 nativos aliados a los hispanos sucumbieron al enfrentarse a estos guerreros.

Los pijaos utilizaron los ríos Magdalena y Orinoco para introducirse al interior de Colombia, igual sucedió con los aborígenes panches, ambigues, colimas, muizes, paniquitaes, putimanes y quimbayas. Los pijaos llamados originalmente putimanes, derivan su nombre por tener muy desarrollado su miembro viril; el vocablo viene de pingo o pene del hombre. Las creencias se basaban en Locomboo, diosa del tiempo y la prosperidad; Ibanasca, diosa de la protección y Guimbales, dios de la guerra. La alimentación de los coyaimas, natagaimas y del pueblo pijao se basada en el maíz, yuca, plátano, arroz, verdura, pescado y huevos; sembraban en las zonas planas achira, ahuyama, aguacate, ají, algodón, cacao guayaba, mamey, coca y tabaco; cultivaban en las cordilleras arracacha, frijol, papas y uchuvas. Empleaban a los zorros para rastrear venados, chigüiros y conejos.

Los pijaos nadaban perfectamente, cruzaban con destreza el rio Magdalena, trazando una diagonal, con carga y prisioneros en sus hombros; aplicaban la flora medicinal para superar las enfermedades en Chaparral, Ortega, San Antonio, Ataco, Rioblanco, Planadas, Dolores, Coyaima, Alpujarra y Natagaima.

La nación panche se ubica, teniendo en cuenta los espacios fronterizos por el dominio de la tierra. El norte del Tolima estaba enlazado por los ríos Guarinó, Gualí, Lumbí y Sabandija, fronterizo con sus hermanos ancestrales e idiomáticos, los pantágoras o palenques. Hacia el occidente linderos con el departamento de Caldas, cordillera central, habitaron en Fresno, Falan, Palocabildo, Casabianca, Herveo, Villahermosa, Libano y Murillo.

Al este, costado derecho del rio Magdalena, el límite entre panches y muiscas, cruzaba por las mancomunidades de Anolaima, Tena, Viotá, La Mesa y el fuerte militar de los chibchas, Zipacón, conectando la parte alta de la cordillera de Subia hasta Tibacuy. Al suroriente ocuparon los valles de Carmen de Apicalá, Melgar, Icononzo y Villarrica que compartían con los sutagaos. Hacia el noroccidente los Panches tomaron los poblados de Guaduas, Villeta, Sasaima, Chaguaní, Vianí, Útica, El Peñón, Nimaina, Nocaima y La Vega, cruzando la serranía del Tablazo en Supatá hasta Pacho, donde se iniciaba la comarca de los colimas o muzos.

La colectividad panche la integraban entre otras, las tribus anolaimas, anapuimas, bituimas, calandaimas, calandoimas, chapaimas, guataquies, lachimíes, sasaimas, síquimas, suitamas, tocaremas y tocaimas.

Monumento del Indio Cacaima