El hielo marino, que se muestra aquí en Nunavut (norte de Canadá), refleja más luz solar, mientras que el mar abierto absorbe más, acelerando el derretimiento.
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Un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas ha emitido una contundente advertencia: la humanidad se encuentra en una situación de alerta roja. Los científicos han confirmado, sin lugar a dudas, que la influencia humana es la responsable del calentamiento global, cuyas consecuencias ya son palpables en cada rincón del planeta.
El documento detalla que la temperatura global ha aumentado aproximadamente 1.1 °C desde la era preindustrial. Este incremento ha intensificado eventos climáticos extremos como olas de calor, inundaciones, sequías e incendios forestales. El calentamiento continuará, y el informe advierte que es casi seguro que se superará el límite de 1.5 °C establecido en el Acuerdo de París, a menos que se tomen medidas drásticas y a gran escala.
Fenómenos extremos
El informe proyecta un panorama sombrío si la inacción persiste, señalando que cada grado adicional de temperatura intensifica los riesgos.
Olas de calor se volverán más frecuentes e intensas, afectando la salud, la agricultura y los ecosistemas.
Aumento del nivel del mar podría convertir las inundaciones costeras, que antes eran eventos de una vez por siglo, en sucesos anuales, amenazando a millones de personas.
Lluvias e inundaciones extremas se prevén más recurrentes, especialmente en las zonas tropicales, lo que provocará un aumento en los deslizamientos de tierra.
Sequías agrícolas y ecológicas se harán más habituales y prolongadas en diversas regiones, comprometiendo la seguridad alimentaria y el suministro de agua.
La acción es ahora
El IPCC es claro: el tiempo se agota. La única manera de frenar el calentamiento global es con una reducción rápida y profunda de las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto implica una transición masiva desde los combustibles fósiles hacia fuentes de energía limpia como la solar y la eólica.
Además de la mitigación, el informe subraya la importancia de la adaptación. Gobiernos y comunidades deben invertir en infraestructuras y políticas que les permitan enfrentar los impactos inevitables del cambio climático.
La advertencia de los científicos es inequívoca: la humanidad tiene la capacidad y el conocimiento para evitar las peores consecuencias. La decisión está en nuestras manos. El momento de actuar es ahora.