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EL FANTASMA

Adriana de Lima

 

 

 

Algunos términos como humildad pero, sobre todo, honradez, han desaparecido del panorama.

Hubo una época en la cual la gente daba muestras de caballerosidad y de respeto hacia los demás.

Uno de los grandes personajes de la música vallenata es Alejo Durán, quien nunca bebió licor y no ofendió a nadie.

Fue coronado como el Primer Rey de la Leyenda Vallenata. Corría el año 1968 cuando el maestro se decidió a participar en el encuentro musical.

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La mejor muestra de humildad y profesionalismo la dio el maestro el 28 de abril de 1987 en la Plaza Alfonso López cuando se elegiría al Rey de Reyes.

El maestro ejecutaba su acordeón como los dioses, cuando de repente cometió un pequeño error que ni el jurado ni el público habían notado. Sin embargo, el negro grande suspendió su intervención, presentó disculpas a los asistentes, al jurado y él mismo se dio por eliminado. Después reinició su interpretación.

El público que colmaba la plaza ante tan caballeroso, humilde y noble acto respondió con un aplauso que jamás se ha dado a participante alguno.

El jurado lo eliminó como era de esperarse.

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El respetable público respondió con violencia, arrojando sillas, palos y lo que halló en su camino como una forma de protesta. Días más tarde, en un acto de desagravio, lo coronaron Rey de Reyes del Vallenato.

Fue un corralero, aprendió a tocar acordeón a los 24 años, pero en su familia todos fueron músicos.

Asistió a las olimpiadas de México en 1968 haciendo parte de la delegación de Colombia en lo relacionado con la parte artística.

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Premiaron su actuación con una medalla de plata. Cuando el maestro Alejo se refería a ese hecho, decía: «Gané medalla de plata, lo que no lograron Álvaro Mejía, ni «Cochise» Rodríguez. Fui el único colombiano en México».

Nunca dejó su sombrero vueltiao ni sus abarcas tres puntá. Era un hombre sencillo, bonachón, dado a las personas. Oyó «Alicia dorada», interpretada por Juancho Polo, se enamoró de la canción y después de varios ensayos, entendió que el tema era un lamento. No le querían grabar el tema, pero él insistió, una vez terminada la tarea, quienes estaban allí, exclamaron: «eso será un éxito».

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Vivió sus 70 años en Planeta Rica donde tenía un sembrado de ñame.

En todas las parrandas vallenatas, por lo menos incluyen siempre una de sus canciones como «María Espejo”, «La mujer y la primavera», «El Mejoral», «El pañuelo», «Mírame», «Pedazo de acordeón», «Cachucha bacana», «La fortuna», y «Joselina Daza», entre otros.

Grandes recuerdos, decenas de anécdotas tiene Gilberto Alejandro Durán Díaz, el hombre más honesto de la historia musical.