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El Suicidio: UNA EMERGENCIA SILENCIOSA EN LA AGENDA GLOBAL

La muerte de Séneca 

 

Primicia Diario

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio representa el 1 % de las defunciones a nivel mundial, una cifra alarmante que supera las muertes anuales causadas por enfermedades como el VIH, la malaria o el cáncer de mama, e incluso las víctimas derivadas de conflictos bélicos y homicidios. En la población joven —aquellos entre los 15 y 29 años—, esta práctica se ha consolidado como la «cuarta causa de muerte», solo superada por los siniestros viales, la tuberculosis y la violencia interpersonal.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha advertido que los impactos económicos, sociales y emocionales de los últimos años han exacerbado los factores de riesgo. La pérdida del empleo, los traumas por abuso, los trastornos mentales y las persistentes barreras de acceso a los servicios de salud conforman un complejo entramado de condiciones que conducen a la conducta suicida. En este sentido, el organismo ha hecho un llamado urgente para que la prevención deje de ser un tema periférico y se convierta en una «prioridad en las agendas nacionales de salud pública».

Cifras y Vulnerabilidades

Las estadísticas de 2019 revelan una realidad cruda para el continente americano: 97.339 personas perdieron la vida por esta causa, estimándose que los intentos de suicidio superaron veinte veces dicha cifra. La brecha de género es notable, pues los hombres representan el 77 % de las defunciones. Renato Oliveira e Souza, jefe de la Unidad de Salud Mental de la OPS, ha sido enfático al señalar la necesidad de una «acción de toda la sociedad» que trascienda la atención médica y se convierta en un compromiso gubernamental de inversión y estrategias integrales.

Señales de Alerta y Prevención

La mayoría de estos eventos son precedidos por señales que no pueden ser ignoradas. Hablar sobre el deseo de morir, manifestar sentimientos de culpa abrumadora o percibirse como una «carga para los demás» son indicadores críticos. La sintomatología suele incluir un profundo sentimiento de vacío, desesperanza y una ansiedad extrema. Identificar a tiempo estas alertas y garantizar una intervención basada en la evidencia es fundamental para revertir las tasas crecientes en la región y ofrecer una razón para vivir a quienes se sienten atrapados en su propio dolor.

Drogas y alcohol una manera de llegar al suicidio