Mientras la corrupción acaba con Colombia, niños en La Guajira buscan alimentos en los basureros.
Primicia
Unos 40 millones de personas se sumaron en un año al colectivo global que sufre inseguridad alimentaria aguda, alerta el informe anual sobre el tema. En América Latina y el Caribe, 12,7 millones padecen el flagelo.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización de las Naciones Unidos para la Alimentación y la Agricultura (FAO) identificaron una situación de inseguridad alimentaria aguda que se agravó de enero a febrero de 2024 en tres países de América Latina y el Caribe: Colombia, Honduras y Haití.
Cerca de 193 millones de personas de 53 países o territorios sufrieron hambre en «niveles de crisis o peores», lo que supone un aumento de 40 millones en el año transcurrido entre 2020 y 2021, destacaron dos agencias de la ONU.
El Informe Global sobre Crisis Alimentarias 2024 publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), revela que este nivel récord incluye a 570.000 personas en Etiopía, el sur de Madagascar, Sudán del Sur y Yemen que se encuentran en la fase de catástrofe y han requerido una acción urgente para evitar un colapso generalizado de los medios de subsistencia y muertes por inanición.
Guerras, cambio climático y crisis económicas
Según los organismos, el aumento es resultado de diversos factores que se retroalimentan y que van desde conflictos hasta crisis ambientales y climáticas, económicas o sanitarias. Y la raíz de todas estas, sostuvieron, son la pobreza y la desigualdad.
La guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto la interconexión y fragilidad de los sistemas alimentarios mundiales con graves consecuencias para la seguridad alimentaria y nutricional global.
Advierte que los países que ya enfrentan altos niveles de hambre aguda son particularmente vulnerables a los riesgos creados por esa conflagración por su alta dependencia de las importaciones de alimentos e insumos agrícolas y su vulnerabilidad ante las crisis de precios de la comida.
Distinta óptica
Los responsables de la FAO y el PMA coincidieron al resaltar el «trágico vínculo» entre conflicto y seguridad alimentaria y pugnaron por cambiar la óptica con que se aborda el problema.
«Los resultados del informe de este año demuestran aún más la necesidad de abordar colectivamente la inseguridad alimentaria aguda a nivel mundial en contextos humanitarios, de desarrollo y de paz», dijo el director general de la FAO, Qu Dongyu.
El director ejecutivo del PMA hizo hincapié en que los niveles sin precedentes a los que ha llegado el hambre aguda siguen empeorando a la par de la situación mundial.
América Latina y el Caribe
De acuerdo con los datos de la FAO y el PMA, 12,76 millones de personas se encuentran en «situación de crisis o peor» en cinco países latinoamericanos y caribeños: El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras y Nicaragua. El número supone un aumento de un millón de personas en un año.
En el apartado dedicado a América Latina y el Caribe, el informe precisa que, de esas cinco naciones, Haití alberga la mayor crisis alimentaria de la región, con un tercio de las personas hambrientas: 4,4 millones.
Guatemala ocupa el segundo lugar con 3,73 millones de personas con hambre. Le siguen en la lista Honduras, con 3,29 millones y El Salvador con 985.000. En cuanto a Nicaragua, las agencias estiman la cifra alrededor de 400.000 personas.
Colombia
El informe Focos de Hambre, publicado en esta semana, advierte que el hambre ganaría terreno en Colombia, incluyendo a los migrantes venezolanos, debido una la combinación de la inestabilidad política, el impacto de la pandemia de COVID-19, la crisis migratoria regional y el desplazamiento interno.
El estudio de necesidades humanitarias de 2024, 7,3 millones de colombianos precisarán asistencia alimentaria este año y hasta julio de 2023 había 1,1 millones de migrantes venezolanos en el país en situación de inseguridad alimentaria, aunque reporta que esto ha mejorado ligeramente.
La FAO y el PMA señalaron que el acceso de la asistencia humanitaria a Colombia es muy restringido y proyecta que empeore en las zonas afectadas por el conflicto.
En Bogotá a dos cuadras del Congreso de la República y la sede Presidencial la gente se alimenta en los depósitos de basuras antes que pase el vehículo de recolección.