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Volcán Machín: LA AMENAZA SILENCIOSA QUE ACECHA LA COLUMNA VERTEBRAL DE COLOMBIA

Volcán Machín

Gerney Ríos González

El volcán Machín, ubicado en las proximidades de Cajamarca, Tolima, se consolida hoy como la mayor amenaza latente para la infraestructura estratégica y la economía del centro-occidente colombiano. Este «león dormido», cuya potencia ha sido comparada por expertos con colosos históricos como el Vesubio o el Krakatoa, mantiene en vilo a una vasta región que abarca los departamentos de Tolima, Quindío, Valle, Risaralda y Cundinamarca.

Riesgo para la conectividad 

La ubicación del Machín lo convierte en un «mal vecino» de proyectos críticos, especialmente del Túnel de la Línea. Una eventual erupción no solo causaría pérdidas humanas irreparables, sino que aislaría al país al destruir la principal arteria vial que conecta el Océano Pacífico con el centro de la nación y el Caribe. El ingeniero Darío Londoño Arango, exdirector de Invías, ha advertido que las políticas de ordenamiento territorial deben priorizar la actividad de este volcán al planificar infraestructura estratégica.

Historial de fuego y ceniza

A diferencia de la imagen clásica de un cono elevado, el Machín se presenta como una serie de promontorios montañosos que ocultan una actividad interior incesante. Los registros geológicos revelan su ferocidad:

Ha erupcionado al menos seis veces en los últimos cinco milenios.

 Sus flujos piroclásticos y «lahares» han llegado en el pasado hasta el cauce del río Magdalena, afectando municipios como El Espinal, Guamo y Girardot.

Desde 1998, el volcán ha mostrado un incremento en su «trabajo» interno, registrando picos de hasta 747 movimientos sísmicos mensuales, producto de quiebres en sus estructuras geológicas.

El fantasma de Armero

La última gran explosión del Machín ocurrió hace aproximadamente 850 años, quedando grabada en las leyendas de las comunidades pijasos y panches. Hoy, el temor de la comunidad científica y civil es que la historia se repita por falta de previsión.«Esperamos que la tragedia del Nevado del Ruiz, que destruyó a Armero en 1985, no se repita por falta de atención a las advertencias de este gigante que sigue despierto bajo tierra», señala el informe técnico del Centro de Estudios Miguel Antonio Caro.

A pesar de las constantes señales de actividad, los expertos denuncian una carencia de medidas de precaución estructurales para proteger la vida humana, el ganado y la rica despensa agrícola de la cordillera.

El dormido volcán Machín cercano a Cajamarca Tolima y de gran influencia en una amplia zona comarcana de otros departamentos limítrofes, es una latente amenaza a la riqueza del entorno.

Es un mal vecino del Túnel de la Línea, con inversiones millonarias en dólares, que aliviaría el tránsito de Buenaventura, Armenia, Calarcá, Ibagué e intermedias para conectar Bogotá con el Océano Pacífico y a éste con el Mar Caribe vía Ibagué, Armero, Mariquita, Honda, Barranquilla y el Océano Atlántico.

El volcán Machín es otro «león dormido» por centurias. Su explosión o erupción causaría males sin cuento en el área que lo circunscribe, afectando la producción agropecuaria, lechera y cultivos en kilómetros a la redonda.

El volcán Machín ha sido comparado en potencia al Krakatoa, el Bezymianny, el Monte Santa Elena en Estados Unidos y el Vesubio, este último que sepultó con todos sus moradores contados por miles, las ciudades Pompeya y Herculano, Italia.

Es un peligro para la comarca tolimense, para los departamentos de Quindío, Valle, Risaralda, Cundinamarca que se surten de la agricultura, la ganadería y el cultivo del café.

Los expertos consideran que un volcán activo es aquel que por lo menos ha tenido una explosión en 10 mil años precedentes. Hay un registro geológico, que dice, que el Machín eructó por lo menos 6 veces en los últimos 5 mil años. En esas calendas produjo columnas de humo, cenizas y elementos químicos con varios centenares de kilómetros de altura, depositó cenizas con muchos centímetros de espesor en zonas de lo que es la capital del Quindío, Armenia; los flujos piroplásticos con metros de grosor, rellenaron los valles y los ríos que servían de drenaje al volcán y esos «lahares» alcanzaron el cauce del rio Magdalena, construyendo  abanicos fluviales en lo que son los municipios de El Espinal, Guamo, Chicoral, Suárez, Coello, Saldaña, Flandes y Girardot.

Los expertos calculan que la última explosión (o erupción) del Machín ocurrió aproximadamente hace 850 años, plasmada en leyendas de los indios «panches» y pijaos que habitaban sus proximidades. Los cálculos geológicos indican que este volcán taponado hará una tremenda emisión en fecha indeterminada, arrasando su entorno de miles de kilómetros, para lo cual no se han tomado las medidas de precaución aconsejadas en la protección de vidas humanas, animales y fincas.

El Machín ha dado muestras de su constante actividad interior en meses anteriores; provocó el éxodo de familias campesinas de sus laderas que semejan promontorios montañosos; en verdad este volcán poco asusta por su composición geográfica, pues es diferente a la concepción que tenemos de los volcanes, en forma de cono y montaña elevada.

El volcán Machín si colapsara, como es el riesgo probable, aislaría al resto del país al destruir la única carretera que cruza la Cordillera Central. Es un león dormido que está en actividad continua, sin erupción externa, desde 1998. En los últimos meses los reportes vulcanológicos señalan un creciente aumento de «su trabajo» interior. En diciembre de 2007 se registraron 381 temblores de poca magnitud; para enero de 2008, fueron detectados 492 movimientos de baja intensidad, en marzo siguiente 80, en abril 747 y en mayo 437. Esos sismos se generan en los quiebres de las estructuras geológicas al interior del Machín, según estudios.

Es un peligro para el Túnel de la Línea y en general, de la gran carretera que conecta los mercados colombianos. El experto ingeniero Darío Londoño Arango, ex director de Invías y de la Corporación Autónoma Regional elaboró un documento para el Centro de Estudios Miguel Antonio Caro que en algunos apartes señala: «las políticas de ordenamiento territorial deberían tener en cuenta la actividad del volcán Machín en temas como densidad de población y localización de obras de infraestructura estratégica para el país; la comunicación entre el centro, (región andina) y el occidente (pacifico). Esperamos que la tragedia del volcán Arenas – Nevado del Ruiz, que destruyó a Armero-Tolima, el 13 de noviembre de 1985, en un abrir y cerrar de ojos no se repita, por falta de previsión y atención».

Volcán Machín permanece en monitoreo ante incremento de actividad sísmica