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3.000 Hectáreas Recuperadas para el Campesinado: GOLPE CONTUNDENTE A LA MAFIA

Golpe a la mafia: recuperadas para el campesinado 3.000 hectáreas usadas por narcotraficantes y paramilitares.

 

Patricia Redondo B.

Catatumbo-Colombia

En un operativo sin precedentes, las autoridades colombianas han logrado recuperar 3.000 hectáreas de tierra que estaban bajo el control de redes narcotraficantes y grupos paramilitares. Estas tierras, históricamente usadas para actividades ilícitas como el cultivo de coca y el entrenamiento de escuadrones armados, serán ahora devueltas al campesinado colombiano, marcando un hito en la lucha contra el crimen organizado y la restitución de tierras en el país.

Un Esfuerzo Conjunto

La operación fue el resultado de una investigación exhaustiva y coordinada entre la Fiscalía General de la Nación, la Sociedad de Activos Especiales (SAE) y diversas fuerzas de seguridad. La inteligencia recolectada permitió identificar propiedades clave que, bajo la fachada de fincas productivas, eran centros de operaciones para estas organizaciones criminales. Se estima que el valor catastral de estas tierras asciende a varios miles de millones de pesos, representando un golpe financiero significativo para las estructuras del narcotráfico.

Impacto y Proyecciones

La recuperación de estas 3.000 hectáreas no solo representa un avance en la desarticulación de las redes criminales, sino que también ofrece una oportunidad invaluable para el desarrollo rural y la implementación de programas de sustitución de cultivos ilícitos. El gobierno ha anunciado planes para trabajar de la mano con las comunidades campesinas en la formalización de la propiedad de estas tierras y en la implementación de proyectos productivos sostenibles, como la siembra de alimentos y el desarrollo de iniciativas agropecuarias que generen ingresos lícitos y mejoren la calidad de vida en estas regiones.

Este logro refuerza el compromiso del Estado colombiano en la lucha contra la impunidad y en la restitución de los derechos de las víctimas del conflicto armado y el narcotráfico. La tierra, que antes fue símbolo de violencia y opresión, se convierte ahora en una herramienta de esperanza y desarrollo para el campo colombiano.