Los trabajadores afectados no han sido despedidos formalmente, pero no pueden acceder a las instalaciones ni a los sistemas de la agencia.
El presidente Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que afecta significativamente a la Voz de América (VOA) y otros medios supervisados por la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales (USAGM). La medida, que reduce las funciones de la agencia al mínimo requerido por la ley, ha dejado a la mayoría de los empleados de la VOA en licencia administrativa con goce de sueldo.
Impacto en la Voz de América y otros medios
Los trabajadores afectados no han sido despedidos formalmente, pero no pueden acceder a las instalaciones ni a los sistemas de la agencia. Sin embargo, deben estar disponibles para trabajar si se les solicita. Esta situación también involucra a otros medios bajo la supervisión de la USAGM, como Radio Free Europe, Radio Free Asia y Radio y TV Martí, los cuales tienen un papel clave en la transmisión de noticias en países con regímenes autoritarios.
Preocupaciones por la libertad de prensa
La decisión ha generado críticas de diversas organizaciones defensoras de la libertad de prensa, que la consideran un retroceso en el compromiso histórico de Estados Unidos con la información libre e independiente. La Voz de América, fundada en 1942, es la principal organización internacional de noticias multimedia de EE. UU., transmitiendo contenido en más de 45 idiomas y con una audiencia semanal de más de 354 millones de personas.
Organizaciones periodísticas han advertido que esta medida podría debilitar el periodismo independiente y afectar la cobertura de noticias en regiones donde el acceso a información veraz es limitado. Aunque los empleados de la VOA siguen recibiendo su salario, la incertidumbre sobre su futuro laboral ha generado preocupación dentro y fuera de la agencia.
La situación sigue en desarrollo, y se espera que en los próximos días haya más reacciones tanto en el ámbito político como en el sector periodístico.
Steve Lodge, cuyo padre, Robert Lodge, fue corresponsal de Voice of America (VOA), protestó por el cierre ordenado por Trump, frente a la sede de VOA en Washington, Estados Unidos.