Lluvia de Misiles Iraníes Sacude Israel
Primicia Diario
La escalada de hostilidades entre Irán e Israel ha traspasado un umbral peligroso, transformándose en un conflicto directo con intercambios de ataques aéreos y con misiles que han dejado un saldo trágico de cientos de muertos y heridos en ambos lados. Esta nueva fase, sin precedentes en su rivalidad, ha encendido las alarmas globales sobre la estabilidad en Oriente Medio.
La tensión entre ambas naciones se remonta a la Revolución Islámica de Irán en 1979, cuando el régimen iraní adoptó una postura abiertamente antiisraelí. Desde entonces, la desconfianza mutua ha crecido, alimentada por el programa nuclear iraní —considerado una amenaza existencial por Israel— y el apoyo de Irán a grupos como Hezbolá y Hamás, que Israel interpreta como un cerco estratégico a sus fronteras. Ambos países también se han involucrado en una guerra en la sombra con ataques mutuos en terceros países y en el ámbito marítimo.
De Ataques Puntuales a Guerra Abierta
La situación se intensificó significativamente tras el ataque de Hamás a Israel en octubre de 2023 y la consecuente ofensiva israelí en Gaza. La escalada directa entre Irán e Israel se manifestó con una serie de ataques y contraataques:
- Abril de 2024: Ataque israelí en Damasco. Israel lanzó un ataque aéreo contra un anexo consular iraní en Damasco, Siria, resultando en la muerte de altos mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica. Israel justificó el ataque argumentando que era una instalación militar encubierta.
- Abril de 2024: Respuesta iraní. Irán respondió con el lanzamiento de más de 300 drones y misiles balísticos y de crucero directamente hacia Israel. Aunque la mayoría fueron interceptados por las defensas aéreas israelíes y sus aliados (EE. UU., Reino Unido, Francia, Jordania), se reportaron 15 personas heridas (14 leves y una moderada), principalmente por metralla o al correr a refugios, y la base aérea de Nevatim sufrió daños ligeros.
- Junio de 2025: Contraataque israelí. En una ofensiva aérea a gran escala denominada «Operación León Creciente», Israel atacó más de 100 objetivos estratégicos en Irán, incluyendo instalaciones nucleares (Natanz, Fordow e Isfahán), bases del IRGC y sistemas de defensa aérea. Según informes de ONG y medios iraníes, se estima que este ataque ha causado al menos 215 a 224 muertos en Irán, la mayoría civiles, y más de 300 heridos, incluyendo mujeres y niños. También se reportaron daños significativos en edificios residenciales y la destrucción de bases militares en los alrededores de Teherán. El Ministerio de Asuntos Exteriores iraní sufrió «daños menores» y varios de sus civiles resultaron heridos.
- Junio de 2025: Nueva respuesta iraní. Irán ha replicado con oleadas de ataques con misiles y drones hacia territorio israelí. Los informes preliminares indican que estos ataques han causado al menos 13 muertos en Israel y más de 435 heridos de diversa consideración. Los daños materiales incluyen nueve edificios completamente destruidos en Ramat Gan y cientos más con daños diversos, dejando a un centenar de residentes desplazados. Un edificio residencial moderno en Tel Aviv y otro adyacente también sufrieron graves daños por impacto directo. Se ha reportado la muerte de civiles, incluyendo dos niños y dos adolescentes.
Región en Crisis
La situación ha sumido a Oriente Medio al borde de una guerra regional a gran escala, con implicaciones devastadoras:
- La tensión amenaza con desestabilizar aún más a países como Siria, Líbano e Irak, donde la influencia iraní es significativa.
- Estados Unidos mantiene su apoyo a Israel, mientras que Rusia y China, abogando por el diálogo, se han acercado a Irán.
- Un conflicto prolongado o el cierre del Estrecho de Ormuz podría disparar los precios del petróleo y desatar una crisis económica mundial.
- Una guerra total podría generar movimientos masivos de poblaciones.
- La escalada aumenta la preocupación sobre el programa nuclear iraní y la posibilidad de que Irán acelere sus esfuerzos para obtener armamento atómico.
Analistas internacionales advierten que, a pesar del interés de ambos bandos por evitar una guerra total, el riesgo de un error de cálculo o una escalada incontrolable sigue siendo extremadamente alto.
