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Petro califica: HIPÓCRITA EL PERDÓN ESTATAL Y DEMANDA JUSTICIA REAL PARA SAN JOSÉ DE APARTADÓ

El Estado colombiano, encabezado por el presidente Gustavo Petro, ofreció  disculpas públicas a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó de acuerdo con el reconocimiento de responsabilidad internacional se enmarca en el cumplimiento del Acuerdo de Solución Amistosa firmado el 18 de diciembre de 2024

 

 

 

Bogotá, Colombia.

En una emotiva y a la vez crítica ceremonia de disculpas públicas a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó, el presidente Gustavo Petro calificó el acto como «hipócrita», al considerar que no representa al Estado en su totalidad. El mandatario exigió la presencia de la cúpula militar, los presidentes del Congreso y de los tribunales de justicia para que el perdón sea genuino y se establezca una verdadera justicia.

Petro enfatizó que la violencia en Colombia ha dejado más de 700.000 asesinados y que «el Estado de Colombia, todo en sus tres poderes, tiene que servirle al pueblo, no creerse el rey». De no ser así, sentenció, «el discurso es hipócrita» y el propio acto de perdón que él ofrece se vuelve «falso», pues «no es el Estado de Colombia el que está pidiendo perdón aquí, es el presidente de Colombia, al cual detestan todos o las mayorías de los poderes».

El presidente denunció la impunidad en los más de 300 asesinatos sufridos por la Comunidad de Paz de San José de Apartadó desde 1997, cuestionando la falta de investigación judicial y la presunta complicidad de militares. «¿Dónde está el Poder Judicial de Colombia? ¿No fueron militares de Colombia los que mataron directamente a muchos, la mayoría de los asesinados en San José de Apartado?», inquirió Petro, vinculando el uso de recursos públicos a estas acciones.

Petro concluyó que una democracia no es solo la independencia de poderes si uno de ellos es «genocida» y los demás no juzgan o legislan a favor de los victimarios, sino que operan en función de la «codicia de los poderosos». A pesar de su crítica, el mandatario reiteró su disposición a todo para que el perdón a la Comunidad de Paz de San José de Apartadó se vuelva una realidad.

El acto honra a las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos ocurridas entre 1997 y 2007, que incluyeran masacres, ejecuciones extrajudiciales y amenazas perpetradas por grupos armados ilegales, a menudo con la complicidad o aquiescencia de la fuerza pública.

Tras años de persistencia, el acuerdo de diciembre de 2024 finalmente selló el reconocimiento de la responsabilidad estatal y estableció medidas concretas de reparación, incluida la creación de una nueva Comisión de Evaluación de la Justicia.

La ceremonia, celebrada en la Plaza de Armas de la Casa de Nariño, contó con la presencia de la Comunidad de Paz, miembros del gabinete ministerial, funcionarios públicos, embajadores, alcaldes de ciudades europeas, líderes internacionales por la paz, y numerosas organizaciones de derechos humanos.

En paralelo al reconocimiento, el Gobierno avanza en otros compromisos del acuerdo, como la formalización de tierras, la adecuación de caminos rurales, la mejora de instituciones educativas y la construcción de un centro de salud, todo en concertación con la comunidad.

Con este gesto, el Estado colombiano reitera su compromiso con un nuevo camino, cimentado en la verdad, la justicia, la reparación y la garantía de no repetición.

Este acto simbólico no solo busca honrar a las víctimas y reconocer el daño, sino también sentar las bases para la no repetición de hechos tan dolorosos.

La Comunidad de Paz de San José de Apartadó, nacida en 1997 como un bastión de resistencia civil no armada, proclamó su neutralidad frente al conflicto y su derecho a vivir en paz.Según la Defensoría del Pueblo, se registraron 54 denuncias de estos hechos en el período.donde ocurrieron masacres, ejecuciones extrajudiciales y amenazas perpetradas por grupos armados ilegales, a menudo con la complicidad o aquiescencia de la fuerza pública.

 

Fue alcaldesa de Apartadó, Gloria Isabel Cuartas Montoya entre 1995 y 1997. Además, fue galardonada con el premio mundial de derechos humanos de Nantes (Francia, 2008), el premio mundial de alcaldes por la paz (1996) y reconocida por la UNESCO como una de las 60 mujeres más importantes.