Colombia suma un «logro histórico», marcando un antes y un después en la trayectoria académica de la nación.
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Educación
Colombia ha consolidado el ecosistema de investigación más robusto de su historia contemporánea. Tras la publicación de los resultados finales de la Convocatoria 957 de 2024, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación ha certificado que el país no solo produce más conocimiento, sino que lo hace con una visión más humana y diversa. La ministra Yesenia Olaya ha definido este momento como un «logro histórico», marcando un antes y un después en la trayectoria académica de la nación.
La cumbre del saber
En el epicentro de este avance se encuentra el reconocimiento de 124 investigadores eméritos, una cifra que representa un crecimiento del 33% respecto a mediciones anteriores. Esta distinción, de carácter vitalicio, se otorga exclusivamente a aquellos científicos mayores de 65 años cuya trayectoria ha transformado sus campos del saber y ha forjado a las nuevas generaciones de doctores y maestros.
Nombres como el de Leónides Castellanos González, de la Universidad de Pamplona, junto a las académicas Patricia Landázuri y Magda Ivone Pinzón, de la Universidad del Quindío, se erigen hoy como los nuevos referentes de una élite intelectual que combina la productividad académica con un compromiso inquebrantable por el desarrollo social.
Crecimiento sin precedentes
La expansión del conocimiento en Colombia se refleja en datos contundentes. El censo científico ha alcanzado los 25.514 investigadores reconocidos, lo que supone un incremento superior al 17% frente a los registros de 2021. Este ejército del saber se organiza en más de seis mil grupos de investigación, cuya calidad ha sido rigurosamente evaluada, destacando una sólida base de más de quince mil investigadores junior que aseguran el relevo generacional de la ciencia colombiana.
Democratización del conocimiento
Quizás el aspecto más innovador de esta medición radica en su enfoque social. Bajo la premisa de una «ciencia más democrática», el Ministerio implementó acciones afirmativas que han permitido corregir brechas históricas. Por primera vez, se contempló una ventana de observación diferenciada para las científicas que fueron madres entre 2017 y 2023. Esta medida permitió que cerca de seiscientas mujeres lograran su reconocimiento, impulsando el talento femenino hasta alcanzar la cifra histórica de 10.471 investigadoras.
Asimismo, la apuesta por la «ciencia abierta» ha logrado que más de la mitad de la producción científica nacional sea hoy de acceso gratuito. Este paso es fundamental para garantizar que el rigor académico no se quede en los anaqueles universitarios, sino que se convierta en una herramienta de progreso accesible para cualquier ciudadano, sin importar su capacidad económica.
El liderazgo institucional
Las universidades Nacional, del Valle y de Antioquia, junto a la Universidad Libre, continúan liderando los escalafones de excelencia en las categorías más exigentes. No obstante, el panorama actual destaca por una mayor representatividad de investigadores pertenecientes a comunidades indígenas y afrodescendientes, lo que demuestra que la ciencia en Colombia está dejando de ser un privilegio de pocos para convertirse en un motor de identidad y soberanía nacional.