La fiscal Marlene Orjuela, ha demostrado personalidad al enfrentar al grupo de abogados y testigos de Álvaro Uribe.
Rafael Camargo Vásquez
Bogotá D.C.
En un hito trascendental para la justicia colombiana, la fiscal Marlene Orjuela, delegada ante la Corte Suprema, ha solicitado formalmente la condena del expresidente Álvaro Uribe Vélez por los delitos de soborno en actuación penal y fraude procesal. Durante sus alegatos de conclusión, la fiscal desvirtuó, una a una, las pruebas presentadas por la defensa, consolidando su petición ante la Jueza 44 Penal del Circuito con Función de Conocimiento de Bogotá.
La Teoría del «Determinador»
La Fiscalía sostiene que Álvaro Uribe Vélez actuó como «determinador» de una estrategia diseñada para manipular testimonios y engañar a la justicia. La fiscal Orjuela ha sido enfática en señalar que las pruebas recaudadas son «concluyentes» y demuestran que el exmandatario «ideó y promovió un plan para manipular el curso de la justicia penal, utilizando a terceros».
Los argumentos de la Fiscalía se basan en varios episodios clave presentados a lo largo del juicio:
- Manipulación de Juan Guillermo Monsalve: La Fiscalía otorga plena credibilidad al testimonio de Juan Guillermo Monsalve, considerado el testigo estrella del caso, a pesar de los duros cuestionamientos de la defensa. Orjuela argumentó que Uribe participó directamente en intentos de lograr la retractación de Monsalve, contradiciendo la tesis de la defensa que sugería una retractación voluntaria. Se habría buscado que Monsalve cambiara su versión sobre supuestos vínculos de Uribe con paramilitares.
- Operación desde Neiva a través de «Caliche»: La Fiscalía sostiene que conversaciones interceptadas probarían que Carlos Eduardo López Callejas, alias «Caliche», actuó como delegado de Uribe para buscar la retractación de Monsalve. Se desestimó la defensa de «Caliche» de que sus palabras eran mentiras para ayudar a Uribe.
- Cartas del «Tuso» Sierra: La fiscal concluyó que Uribe aprobó que las cartas del exparamilitar «Tuso» Sierra tuvieran contenido incompleto y buscó que fueran entregadas a la justicia con ese fin, lo que configuraría el delito de fraude procesal.
- Caso de la ex fiscal Hilda Niño: Otro de los episodios abordados para sustentar la petición de condena.
La fiscal Orjuela, durante el proceso, cuestionó la solidez de los peritajes de la defensa, que buscaban controvertir la integridad de videos y chats entregados por Monsalve, señalando su falta de «rigor técnico».
La Defensa Bajo el Escudriño Judicial
La defensa del expresidente, liderada por el abogado Jaime Granados, ha presentado cerca de 75 testigos y ha intentado excluir pruebas clave, como interceptaciones telefónicas entre Uribe y su ex abogado Diego Cadena, argumentando violación del secreto profesional y el debido proceso. Sin embargo, la fiscal Orjuela ha logrado, en el contrainterrogatorio, desvirtuar varios de estos testimonios, calificando algunos como «falsos» o carentes de credibilidad.
La estrategia de la defensa de dilatar el proceso y la presentación de numerosos testigos, según fuentes cercanas al caso, parece haberse vuelto «un tiro por la culata», ya que la Fiscalía ha estado preparada para cada uno de sus movimientos.
Lo que Sigue en el Proceso
La solicitud de condena por parte de la Fiscalía marca un punto de no retorno en este histórico proceso judicial. Tras los alegatos de conclusión de la Fiscalía, vendrán los de las víctimas (representadas por el senador Iván Cepeda), el Ministerio Público (Procuraduría) y, finalmente, la defensa.
La Jueza 44 de Conocimiento, Sandra Liliana Heredia, deberá determinar si Uribe es culpable de manipular testigos en calidad de determinador. El caso ha generado un amplio impacto político y jurídico en Colombia, polarizando a la opinión pública, con figuras como el expresidente Iván Duque saliendo en defensa de Uribe, afirmando que «no puede haber condena donde no existen pruebas».
La decisión final de la jueza será un hito sin precedentes en la historia judicial del país.
La fiscal Orjuela, durante el proceso, cuestionó la solidez de los peritajes de la defensa, que buscaban controvertir la integridad de videos y chats entregados por Monsalve, señalando su falta de «rigor técnico».
