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Fuego en el Horizonte: BENIDORM BRILLA BAJO UN ATARDECER APASIONADO

Espectacular atardecer anaranjado y rojizo sobre la costa, iluminando el skyline de Benidorm, mientras las luces de la ciudad se reflejan sobre el mar Mediterráneo. La playa y un pequeño muelle con embarcaciones son visibles en primer plano, contrastando con las siluetas de los rascacielos.

 

Internacional

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La ciudad de Benidorm ha sido testigo de uno de los espectáculos visuales más memorables de la temporada, cuando el cielo mediterráneo se transformó en un lienzo de tonalidades carmesí, ámbar y violeta. Este fenómeno, conocido como «candilazo», alcanzó su máximo esplendor al final de la tarde, proyectando una luz dorada sobre la línea de rascacielos que define el perfil de la ciudad. La combinación de nubes altas y la pureza del aire marino permitió que la refracción solar creara una atmósfera casi mística, convirtiendo el horizonte en una llamarada visual que cautivó a residentes y turistas por igual.

Desde el Balcón del Mediterráneo hasta las extensas arenas de la Playa de Poniente, miles de personas detuvieron su actividad cotidiana para contemplar cómo el sol se sumergía bajo el perfil de las montañas circundantes. Los fotógrafos y entusiastas de las redes sociales no tardaron en inmortalizar el momento, destacando el contraste entre la silueta de los edificios más emblemáticos y el vibrante fuego celestial. «Ha sido una exhibición de la naturaleza que redefine la belleza de nuestra costa», comentaban los espectadores, mientras el atardecer apasionado teñía las aguas de la bahía con reflejos metálicos y profundos.

Este evento astronómico no solo brindó un deleite estético, sino que reafirmó el valor paisajístico de Benidorm como un destino capaz de ofrecer experiencias sensoriales únicas más allá de su oferta de ocio convencional. La intensidad del fenómeno, favorecida por las condiciones meteorológicas del anticiclón actual, dejó una impronta de serenidad y asombro en una ciudad que, por unos instantes, dejó de mirar hacia sus luces artificiales para rendirse ante el poder del firmamento.