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LOS PELIGROS DE LA «INTELIGENCIA ARTIFICIAL»

«Dejemos de llamarla entonces Inteligencia Artificial y llamémosla por lo que es y hace: Un software de plagio»

 

 

 

Óscar Javier Ferreira Vanegas

La tecnología informática ha creado un monstruo virtual «que se las sabe todas», y con su inmensa base de datos «razona» mecánicamente para producir respuestas inmediatas a preguntas solicitadas por los usuarios.

La biblioteca virtual permite que los estudiantes ya no vayan a las bibliotecas, ni consulten las enciclopedias, porque en fracciones de segundos encuentran muchas respuestas. Se está aniquilando la inteligencia humana, robotizado la mente a punto de perder la identidad como «homo sapiens».

La mecanización absoluta de la actividad intelectual y creativa, hace que el ser humano pierda su sensibilidad y actúe mecánicamente.

La inteligencia artificial (I.A) se asocia a la lógica y la precisión, en tanto que la creatividad se relaciona a la imaginación y la originalidad. Si bien la I.A. puede contribuir a la generación de ideas, al analizar gran cantidad de datos y proponer conceptos creativos, aparentemente originales, pero que han tomado elementos ya creados. Es decir, la I.A. es un batallón de fusiladas intelectuales que vulnera el derecho de autor de los creadores de las ideas originales.

La Automatización para la creación de contenido, en música, arte o literatura, lleva a creaciones artificiales que, al inicio parecen novedosas, pero que después derivan en la homogenización de la creatividad.

La dependencia excesiva a la I.A. puede llevar a una homogeneización de la creatividad. El contenido basado en patrones y algoritmos, genera una falta de originalidad, fácil de detectar, lo que acarrea una falta absoluta de autenticidad.

Aparte de ello, La I.A. crea contenidos engañosos que se prestan para manipular multitudes, lo que plantea riesgos éticos y morales. Está siendo utilizada para hacer verdaderos «lavados cerebrales» contribuyendo a la «idiotización masiva» de la que nos hablara Marshall McKuhan. La I.A. ha encontrado en los medios digitales, verdaderas plataformas de manipulación dirigida.

Desde el punto de la creación artística, el lápiz y el pincel desaparecieron para dar paso a obras planificadas artificialmente con el mouse. Verdaderos fusileros de la música «componen» canciones armadas en sus computadores. Las tesis de grado las realiza el profesor Google, con el apoyo de la I.A.

La I.A. es una valiosa herramienta para potenciar la creatividad humana, pero también plantea una responsabilidad y control de los gobiernos en su aplicación. La inteligencia creativa está siendo desplazada, y con ella la humanización, el amor, la solidaridad, para dar paso a una sociedad insensible y egoísta.

Un soporte tecnológico que debería servir como apoyo al desarrollo y avance de la humanidad, se ha convertido en un peligroso enemigo y tirano, cuya acción está llegando a límites insospechados. NOAM CHOMSKY hace un análisis al respecto.

«La mente humana no es, como ChatGPT y sus semejantes, una máquina estadística y glotona de cientos de terabytes de datos en pos de obtener la respuesta más plausible a una conversación o la más probable a una pregunta científica. La mente humana es un sistema sorprendentemente eficiente y elegante que opera con una cantidad limitada de información. No trata de lesionar correlaciones a partir de datos, sino que intenta crear explicaciones. [… ] Dejemos de llamarla entonces Inteligencia Artificial y llamémosla por lo que es y hace: Un software de plagio, que no crea nada, sino que copia obras existentes, de artistas existentes, alterándolas lo suficiente como para escapar de las leyes de derechos de autor.
Se trata del mayor robo de propiedad intelectual que se registre desde que los colonos europeos llegaron a tierras nativas americanas».

Noam Chomsky