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Monte Everest: ELPICO MÁS ALTO DEL MUNDO

El pico más alto del mundo en relación con el nivel del mar ha sido reconocido desde 1856 como el Monte Everest en el Himalaya, con 8849 m de altitud. 

 

Internacional

Primicia Diario

El Monte Everest, ese gigante de roca y hielo que los tibetanos llaman Chomolungma (Madre del Universo) y los nepalíes Sagarmatha (Frente del Cielo), sigue siendo el máximo desafío de la voluntad humana. Pero en este 2026, la noticia no es solo quién llega a la cumbre, sino que la cumbre misma se está alejando de nosotros.

Un gigante en movimiento Contrario a la quietud que aparenta su silueta desde el campamento base, el Everest es un organismo vivo en términos geológicos. Según las mediciones más precisas confirmadas recientemente, el monte crece aproximadamente 2 milímetros al año. No es solo el empuje de las placas tectónicas; estudios recientes sugieren que la erosión del río Arun, a miles de metros de distancia, está aligerando el peso de la corteza terrestre, permitiendo que la montaña se eleve como un resorte liberado. Hoy, su altura oficial se mantiene en los 8.848,86 metros, pero cada segundo que pasa, el «Techo del Mundo» se acerca un poco más a las estrellas.

La Zona de la Muerte: Donde el tiempo se detiene Cruzar los 8.000 metros de altura es entrar en un pacto con el destino. En la llamada «Zona de la Muerte», el oxígeno es apenas un tercio de lo que respiramos al nivel del mar. Aquí, el cuerpo humano comienza a morir célula a célula; la digestión se detiene, el cerebro se nubla y cada paso requiere la energía de una vida entera. Sin embargo, en 2025 y lo que va de 2026, el Everest ha visto un cambio de guardia. El legendario Kami Rita Sherpa ha vuelto a romper su propio récord, alcanzando la cima por 31ª vez, recordándonos que mientras para el mundo es una hazaña, para los sherpas es su hogar y su oficina.

El precio de la gloria y el rastro del hombre Pero la crónica del Everest también tiene sombras. La masificación ha convertido al «Escalón Hillary» en una fila de espera que puede ser mortal. El costo de los permisos de escalada ha subido a los 15.000 dólares para este periodo, en un intento del gobierno nepalí por frenar la marea humana y el rastro de basura que las expediciones dejan atrás. Escalar el Everest hoy es una mezcla de tecnología punta y resistencia ancestral. Se usan drones para llevar suministros a campos altos y sistemas de oxígeno de última generación, pero al final del día, cuando el viento ruge a más de 150 km/h y la temperatura cae por debajo de los -30°C, solo queda el hombre frente a la inmensidad.

El último santuario Al mirar la foto de esa mujer elegante y sofisticada (nuestra imagen de portada), uno no puede evitar pensar en el contraste: la civilización y el lujo frente a la pureza salvaje del Himalaya. El Everest sigue ahí, imperturbable ante nuestras cámaras y récords, recordándonos que, aunque logremos pisar su frente, siempre seremos invitados temporales en el reino de los dioses de hielo.