Álvaro Leyva Durán de Canciller a conspirador
Un traidor no solo miente, sino que destruye la confianza que nunca mereció
Javier Sánchez
Bogotá- Colombia
La trayectoria del ex canciller colombiano Álvaro Leyva Durán ha tomado un giro inesperado, revelando un presunto entramado de rencor y envidia política que lo habría llevado a intentar desestabilizar al gobierno de Gustavo Petro. Lo que en sus inicios fue una relación de estrecha confianza y un rol protagónico en la administración, parece haber derivado en una conspiración motivada por su salida del cargo y un calculado afán de poder.
Resentimiento del Canciller
Álvaro Leyva, con su extensa experiencia en la política colombiana, fue nombrado canciller en 2022 por Gustavo Petro, una designación que reflejaba la confianza depositada en su figura. Bajo su liderazgo se le encomendaron responsabilidades cruciales, como la conducción de las negociaciones de la «paz total» con diversos grupos armados y el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Venezuela, un objetivo facilitado por sus arraigados contactos con el chavismo. A pesar de su reputación de «conspirador», Leyva se consolidó como una de las personas más cercanas al presidente.
Sin embargo, esta relación de cercanía se fracturó estrepitosamente en noviembre de 2024. La Procuraduría General de la Nación inhabilitó a Leyva de su cargo debido a la cancelación irregular de la licitación de pasaportes. Esta decisión, que según las informaciones fue impulsada por una petición expresa del propio Petro, fue percibida por Leyva como una flagrante deslealtad. El excanciller habría interpretado que su lealtad al presidente no solo no fue recompensada, sino que lo apartó abruptamente del poder.
Fuentes cercanas a Leyva sugieren que su frustración se exacerbó al no ver cumplidas sus expectativas de un nuevo rol en el gobierno. Habría aspirado a ser un catalizador en el «acuerdo nacional» que Petro buscaba impulsar, una iniciativa para unir a distintas fuerzas políticas en torno a reformas estructurales. No obstante, esta propuesta no prosperó, y la distancia entre Leyva y Petro se hizo palpable cuando el presidente dejó de atender sus llamadas y mensajes. Esta percepción de «traición» y el sentirse «fuera de la jugada» encendieron la chispa del rencor en el excanciller. Adicionalmente, reportes indican que la situación se agravó tras la aparente negativa de Petro a nombrar al hijo de Leyva en un cargo similar al que él ocupó, especialmente después de que el hijo del excanciller presuntamente se reuniera con posibles contratistas en París en relación con el negocio de los pasaportes.
Audios Reveladores
Con un profundo resentimiento gestándose, Álvaro Leyva, a sus 82 años, habría orquestado un plan para derrocar a Gustavo Petro de la presidencia. Dos meses antes de que estas revelaciones salieron a la luz, se reunió en Estados Unidos con asesores cercanos a la administración de Donald Trump. Su objetivo era conseguir el apoyo de figuras republicanas como el congresista Marco Rubio, buscando influir a través de conexiones como los hermanos Díaz-Balart. La meta era clara: ejercer «presión internacional» que culminare con la salida de Petro del poder.
Audios obtenidos por El País (periódico español) y testimonios de fuentes cercanas a congresistas republicanos, exponen la magnitud de esta presunta conspiración. Leyva afirmaba poseer «todas las herramientas para ejecutar un plan y sacarlo». Su propuesta contemplaba que la vicepresidenta, Francia Márquez, asumiera la presidencia. En las grabaciones, Leyva describe a Petro como un hombre «errático con serios problemas de drogadicción» y asegura tener pruebas que lo inhabilitarían para el cargo. Estas acusaciones, replicadas en cartas públicas, mencionaban ausencias inexplicables y comportamientos extraños del presidente. Incluso acusó, de forma velada, a Laura Sarabia, jefa de gabinete de Petro, de suministrarle drogas y ocultar sus adicciones, afirmaciones que tanto Petro como Sarabia han desmentido categóricamente, calificándolas de difamación.
El plan de Leyva iba más allá de la presión internacional y las acusaciones públicas. En los audios, se le escucha plantear un «gran acuerdo nacional» que involucraría a «actores armados y no armados», incluyendo a grupos como el ELN y el Clan del Golfo. Afirmó haber conversado con «los gremios más importantes» e incluso mencionó la presencia del Clan del Golfo en sus reuniones, sentenciando que «Este país va al despeñadero». Su objetivo era inequívoco: «Hay que sacar ese tipo. Ese tipo no puede presidir las elecciones de 2026. El orden público se desbordó. Eso no puede suceder…». Leyva, en su afán de reclutar apoyos, también exploró sumar a figuras como Vicky Dávila, la exdirectora de la revista Semana, y al precandidato del Centro Democrático, Miguel Uribe, sugiriendo la necesidad de «meter malos y buenos, pero con representación».
Tensión en Palacio
Sorprendentemente, Leyva también buscó involucrar a la vicepresidenta Francia Márquez en su estrategia. En los audios, se le oye decir que está «encima de ella» y que fue él quien la instigó a reaccionar públicamente contra Petro durante un Consejo de Ministros televisado, donde las críticas del presidente a sus asesores provocaron una fuerte réplica de Márquez. Leyva incluso lee chats con la vicepresidenta, sugiriendo que ella estaba «jugada» en la estrategia para derrocar a Petro. Leyva parecía ofrecer a Márquez el apoyo de la oposición como parte de este plan.
Estas grabaciones, que llegaron a manos del servicio secreto colombiano y fueron escuchadas por el presidente Petro, generaron una «enorme tensión» con Francia Márquez. Petro se sintió «traicionado» y la acusó de ser parte de un complot en su contra. Aunque Márquez negó haber actuado a sus espaldas con Leyva, se negó a desmentir públicamente su participación en lo que Petro considera un intento de golpe de Estado. Desde ese momento, la relación entre presidente y vicepresidenta, que ya era distante, se volvió «inexistente».
Reflexiones sobre el Poder
Tras la revelación de las grabaciones y la preocupación por las acusaciones de Petro sobre un intento de golpe de Estado, Leyva se trasladó a Madrid por motivos de seguridad. Su ambicioso plan para derrocar al presidente, buscando incluso el apoyo de figuras internacionales de alto perfil como Donald Trump, finalmente no prosperó. Terminó huyendo por el mundo el otrora canciller colombiano.
Este episodio no solo expone las profundas fisuras y el complejo entramado de rencillas y ambiciones que pueden gestarse en la esfera política, sino que también subraya la vulnerabilidad de las alianzas y el potencial destructivo del resentimiento personal en el ejercicio del poder. La historia de Álvaro Leyva, de ser un pilar fundamental al inicio del gobierno Petro a un presunto artífice de un complot, deja al descubierto las turbulencias inherentes a la política de alto nivel.
Francia Márquez, contra los golpistas
La vicepresidenta Francia Márquez ha negado rotundamente cualquier alianza con Álvaro Leyva para conspirar contra el presidente Gustavo Petro. A través de un comunicado oficial, Márquez reafirmó su compromiso inquebrantable con el mandatario y rechazó categóricamente lo que calificó como una alianza «golpista» de Leyva con la ultraderecha colombiana.
El pronunciamiento de la vicepresidenta busca disipar rumores y especulaciones sobre posibles divisiones internas en el Gobierno, al mismo tiempo que endurece su postura frente a las acciones de Álvaro Leyva.
El presidente Petro,consideraba a Leyva como su mano izquierda, hasta que lo traicionó
