Gustavo Petro Urrego, presidente del Congreso
Efraín Cepeda, presidente del Congreso
Tras los debates, el verdadero pulso se librará en las calles de Colombia, con miles de trabajadores listos para salir a exigir sus derechos
El presidente Gustavo Petro y el presidente del Congreso, Efraín Cepeda, protagonizan un fuerte pulso sobre la convocatoria de una consulta popular. La controversia radica en la posibilidad de que Petro la decrete si el Senado no se pronuncia, una acción que Cepeda califica de inconstitucional y amenaza con llevar a los tribunales.
Cepeda advirtió que no permitirá «maniobras» que desvíen recursos públicos ni vulneren la Constitución. Sin embargo, Petro respondió vía X acusando al Congreso de «trampas y fraude» por, supuestamente, impedir la votación de la consulta. El mandatario sostiene que la ley le faculta a decretarla si el Senado no emite un concepto, defendiendo su derecho constitucional como presidente electo.
Según Petro, la ley es «clara» al establecer que «si el Senado no se pronuncia con un concepto favorable o no sobre la consulta popular, el presidente puede decretar la consulta». Con esta afirmación, el mandatario busca argumentar que, al no haberse dado un pronunciamiento por parte del Senado (presuntamente por el levantamiento apresurado de la sesión), la Constitución le otorga la facultad de convocar directamente la consulta mediante decreto.
El presidente Petro argumenta que «al presidente elegido por los colombianos no se le puede quitar sus derechos legales y constitucionales», sugiriendo que la acción de Cepeda y el Congreso, al impedir la votación, buscaría coartar una facultad presidencial legítima.
Este choque evidencia la tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo, con el destino de la consulta popular posiblemente en manos de la justicia.