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Golpe en el Pacífico: CAYÓ «LEVIATÁN» CON DIEZ TONELADAS DE COCAÍNA

La Intercepción del «Leviatán» de las Diez Toneladas de clorhidrato de Cocaína.

 

Rafael Camargo Vásquez

Enviado Especial

En lo que se perfila como una de las operaciones de interdicción marítima más contundentes de los últimos años en el hemisferio, una fuerza combinada entre la Armada de Colombia y agencias de inteligencia de los Estados Unidos logró neutralizar un semisumergible cargado con diez toneladas de clorhidrato de cocaína. El operativo, desarrollado en las profundidades estratégicas del Pacífico Oriental, no solo representa un hito técnico, sino que consolida la cooperación binacional bajo el esquema de la Fuerza de Tarea Interagencial JIAFT-S, asestando un golpe demoledor a las finanzas del multicrimen transnacional.

La pieza central de esta persecución fue un artefacto de alta ingeniería artesanal conocido como LPV (Low Profile Vessel). Este semisumergible, diseñado con un perfil hidrodinámico para navegar casi a ras de agua y evadir los sistemas de radar convencionales, transportaba un cargamento avaluado en más de 440 millones de dólares. Gracias a la «inteligencia compartida» y al despliegue de plataformas aéreas con sensores térmicos de última generación, las fragatas colombianas lograron interceptar la nave antes de que sus tripulantes activaran las válvulas de fondo, una maniobra desesperada que suele utilizarse para hundir la evidencia en el abismo marino.

Las autoridades han descrito el resultado como una «catástrofe financiera» para los carteles. Con la incautación de estas diez toneladas, se ha impedido la circulación de aproximadamente 25 millones de dosis en los mercados de Nueva York y Miami, eliminando además una inversión logística masiva que incluía la sofisticada embarcación y el pago de redes de apoyo en Centroamérica y México. Los implicados, capturados en flagrancia, enfrentan ahora la rigurosidad de la justicia federal estadounidense, bajo cargos que subrayan la gravedad de la amenaza que representan para la seguridad regional.

Este operativo se alinea con la doctrina de seguridad de 2026, la cual ha desplazado el foco de la confrontación en los territorios rurales hacia la «interdicción estratégica» en alta mar. Al capturar el alcaloide en su punto de mayor pureza y valor, el Estado logra debilitar las estructuras criminales sin exacerbar la violencia en las comunidades campesinas. Como bien señalan los altos mandos navales tras la misión: «La inteligencia y la coordinación tecnológica están demostrando ser más letales para el narcotráfico que cualquier estrategia basada exclusivamente en la fuerza bruta».

Con la incautación de estas diez toneladas, se ha impedido la circulación de aproximadamente 25 millones de dosis en los mercados de Nueva York y Miami.